JUAN MANUEL HERMOSILLO *

México vive un momento histórico al entrar en vigor el Tratado de Libre Comercio México, Estados Unidos y Canadá, mejor conocido como T- MEC.

Por supuesto que habrá beneficios; claro, en la medida en que todos los sectores entendamos que debemos trabajar de manera coordinada, por un México hacia adelante requerimos un diálogo constructivo entre élites, pueblo y gobierno.

Saldremos de la crisis más fuertes que antes, si reforzamos la unidad y la solidaridad. Nadie saldrá de esta pandemia solo, somos todos vulnerables.

Para México, esta reconfiguración comercial mantiene las puertas abiertas con nuestro principal socio, los Estados Unidos, a donde van más del 80 por ciento de nuestras ventas de bienes y servicios (ya son 36 millones de mexicanos y personas de origen mexicano, producto de varias generaciones los que viven allá), además nos asegura seguir fortaleciendo nuestra relación con el país de la hoja de maple, es decir Canadá, tercer socio comercial y cuarto destino de lo que exportamos.

La idea de adaptación al siglo 21 del TLCAN da origen al T-MEC.

Un ejemplo de ello es que este acuerdo actualiza las reglas del comercio a la nueva realidad de la economía, mismas que se basan en la Cuarta Revolución Industrial, servicios financieros digitales y comercio digital.

Nuestra región transitará a una economía más efectiva, más eficiente, más competitiva para que responda a los grandes retos y también a las oportunidades de la nueva era post-Covid que se avecina.

Este tratado permitirá a los tres países operar de forma integrada para atraer inversión y sentar las bases para formar una economía digital.

 El T-MEC nos ofrece el marco legal para aprovechar las oportunidades de la Cuarta Revolución Industrial y con ello incluir a pequeños y medianos empresarios a la actividad económica global.

El comercio electrónico permite que los beneficios de diversas actividades económicas lleguen a sectores de la población que solían estar excluidos de la participación en el desarrollo. Sin olvidar que las TIC son fuente de innovación, pues permiten democratizar el conocimiento y el acceso a diversos servicios.

Existe un enorme potencial para, por ejemplo, desarrollar plataformas digitales mexicanas que impulsen el establecimiento de los nuevos negocios de la era informática, en la que debemos insertarnos de la manera más eficiente.

Otro punto a resaltar dentro del T-MEC es el Acuerdo de Cooperación Ambiental firmado por los 3 países en el cual se plantea reducir la contaminación en el medio marino, proteger a la capa de ozono, promover la limpieza del aire, al agua y el suelo y abordar los problemas ambientales transfronterizos.

Los tres gobiernos se comprometen a promover la eficiencia energética, el desarrollo de tecnologías rentables y de bajas emisiones, e impulsar todas las fuentes de energía limpia y eficiente que mejoren la seguridad energética.

El gobierno mexicano debe comenzar a la voz de ya, una intensa labor de acompañamiento para ayudar a las empresas, trabajadores e inversionistas para aprovechar el potencial del TMEC.

*Coordinador estatal Redes Sociales Progresistas