Redacción

Guadalajara como una de las grandes plazas de la América taurina, no sólo ha sido escenario de grandes corridas con las máximas figuras mundiales de la tauromaquia, también ha sido modelo en cuanto a los avances en cirugía taurina y atención médica a quienes forman parte de la fiesta brava.

 Por ello, el Nuevo Hospital Civil de Guadalajara será sede del Congreso Internacional de Cirugía Taurina y de las Trigésimas Jornadas Nacionales de Cirugía Taurina, que se realizarán del 24 al 28 de octubre de 2018.

 El Director del Nuevo Hospital Civil de Guadalajara Dr. Juan I. Menchaca, doctor Francisco Martín Preciado, dijo que estas actividades, convocadas por la Sociedad Internacional de Cirugía Taurina, tienen como objetivo capacitar y actualizar a los profesionales de la salud sobre los avances en cirugía taurina, rama de la cirugía traumatológica que se ocupa de las lesiones producidas por el asta de un toro.

 Se tratarán temas como la atención prehospitalaria del paciente, y los traumas craneoencefálico, vascular, abdominal y urológico; además del manejo anestésico del paciente politraumatizado y la cinemática del trauma taurino.

 Santiago Toscano Igartúa, quien se integró hace cuatro años al Servicio Médico de la Plaza de Toros Nuevo Progreso, abundó en que la idea es formar equipos multidisciplinarios que puedan atender de la mejor manera a un cornado o a un accidentado en una plaza de toros.

 “El tipo de atención que se da en una plaza de toros es muy distinta a la atención de un paciente normal. En esta ocasión nos acompañarán médicos de España, Portugal, Francia, Ecuador, Bolivia, Venezuela, Perú, Colombia y México. El objetivo del congreso es brindar la mejor atención posible cuando un torero o asistente a una plaza sufre una lesión”, dijo.

 Guadalajara y sus aportaciones

Con gran tradición en la fiesta brava, esta ciudad ha aportado innovaciones a la medicina taurina. Entre ellas, la generación de procesos efectivos de atención al paciente politraumatizado, el entrenamiento y capacitación en atención a lesiones vasculares y cervicales, a quienes están en el servicio de plaza para sacar del ruedo a los heridos y que funcionan con dos equipos de respuesta inmediata.

 El doctor Francisco Martín Preciado, también Jefe de los Servicios Médicos de la Plaza de Toros Nuevo Progreso, especificó que tienen aproximadamente entre 12 y 20 festejos taurinos durante la temporada y suelen tener entre dos o cinco lesionados por temporada, aunque hubo un año en que en nueve novilladas tuvieron once heridos.

 «Es diferente porque depende del grado de actualización de los novilleros y de las condiciones de los toros o que ganaderías participan. Hay muchas variables»

 Las lesiones más frecuentes son las heridas por cuerno de toro, sobre todo en el muslo, que es la zona más afectada, aunque también hay contusiones, fracturas de clavícula, de mano y conmociones cerebrales, en ese orden.

 “Afortunadamente en la Plaza de Toros Nuevo Progreso la mortalidad no es mucha. A partir de 1990 ha habido solo dos fallecimientos de profesionales y una muerte de un aficionado práctico que sufrió una caída y trauma de cráneo severo. En 1994, falleció el novillero Alberto Bricio, y un miembro del servicio de la plaza de toros, que trabajaba en una puerta de escape y fue alcanzado por un toro que saltó al callejón. Ambos murieron por cornada de toro”

 Relató que, en la Plaza de Toros Nuevo Progreso, el doctor José de Jesús Ramírez Mota Velasco, quien fungió durante 70 años como Jefe del servicio, promovió el tratamiento quirúrgico de las heridas causadas por los cuernos de los toros.

 «Antes del doctor Mota Velasco, literalmente las heridas quedaban abiertas. Es decir, se controlaba la hemorragia, pero las heridas quedaban sin sutura, y se les aplicaba un líquido antiséptico para evitar que se infectara y pudiera cicatrizar de segunda intención, sin cerrar las heridas quirúrgicamente. Los toreros duraban meses para que la herida se cerrara por si sola. A eso me refiero a que se quedaban abiertas. No sangrando, sino llenas de gasas con yodo, para reparar probables hemorragias. Cuando las hemorragias eran severas los toreros irremediablemente fallecían. De la primera parte del siglo 20 hacia atrás, era prácticamente de muerte una cornada”, puntualizó el doctor Martín Preciado,

 Con la técnica desarrollada en la Plaza de Toros Nuevo Progreso, se reavivan los bordes de las heridas, se quita el tejido contundido, se lavan muy bien, se cierran por planos, se dejan drenajes apropiados y se aplica el esquema de antibiótico.

 No existen especialidades o diplomados en este tipo de cirugía. Los médicos de las plazas tienen que ir aprendiendo de la experiencia y aplicando los conocimientos en situaciones críticas como las que representa una cornada.

 El anestesista Enrique Zerón Medina, quien desde hace dos décadas forma parte de los servicios médicos de la citada plaza, indicó que cuentan con una Sala de Choque para estabilizar a un paciente y trasladarlo a un hospital, además de dos ambulancias equipadas para cada fecha de la temporada, desde el sorteo hasta la lidia.

 “Si un torero tiene una cornada penetrante de abdomen, entra el cirujano general. Si es de tórax, el cirujano cardiovascular; así como en heridas de vasos grandes. De ahí que es multifuncional, convergen muchas especialidades. Nuestro equipo consta de 10 a 12 médicos, incluyendo dos enfermeros, de todas las especialidades”, detalló Salvador Briseño Velasco, médico cirujano con 14 años de experiencia en la Plaza de Toros.

“Guadalajara es una de las plazas más importantes de la América taurina, probablemente de las que presenta los toros con mayor trapío, con mayor presencia, y sin posibilidades de que sean tocados en sus puntas. Eso aquí no se permite. La casuística de heridos en Guadalajara es muy alta, y por ello también el desarrollo de la medicina taurina, que no es sólo de cirugía, sino el contexto de diversas especialidades médicas que permite que cada día se atienda mejor a los profesionales de la tauromaquia”, concluyó el doctor Martín Preciado.