Redacción

Investigadores del Centro Universitario de la Costa Sur (CUCSur), con sede en Autlán de Navarro, y del Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingenierías (CUCEI), de la Universidad de Guadalajara, identificaron una decena de pesticidas en las heces de las seis especies de felinos, y algunos caninos, que habitan en la Sierra de Manantlán, lo que significa que estos animales están ingiriendo esas sustancias altamente tóxicas de alguna fuente aún no identificada.

El investigador del  Departamento de Ecología y Recursos Naturales, Juan Pablo Esparza Carlos, dijo que, de acuerdo con los resultados de los análisis realizados a 60 muestras de heces encontradas en diversos puntos de la Sierra de Manantlán, que les fueron entregados en julio pasado, encontraron pesticidas como el glifosato, picloram, molinato, imazalil y 2,4-D, dimetoato y acetoclor, considerados como peligrosos para la salud humana y, por ende, para la vida animal.

Desde hace dos años, Esparza Carlos, en conjunto con la doctora Irma Ruan Tejeda y el Dr. Alejandro Aaron Peregrina Lucano, han detectado estas sustancias en los desechos orgánicos de jaguares, pumas, ocelotes, gatos monteses, tigrillos y yaguarundíes, además de coyotes, zorras y perros que rondan la Estación Científica “Las Joyas” que el CUCSur tiene en la Reserva de la Biósfera de la Sierra de Manantlán.

“Esto es realmente algo nuevo, lo de los pesticidas en los felinos, trabajamos a través de sus excretas, porque atrapar a los animales silvestres para muestras de sangre u orina, es muy complicado. Y de ahí podemos identificar qué tipo de felinos son y la cantidad de pesticidas; es un trabajo que apenas estamos empezando ya se realizaron los análisis químicos para determinar algunos pesticidas, pero necesitamos saber cómo los adquieren”, explicó.

Los investigadores detectaron la presencia de pesticidas en las heces de los felinos que monitorean desde hace algunos años, un hallazgo que llamó su atención, pues este tipo de muestras es en zonas por arriba de los mil 800 metros sobre el nivel del mar y alejados de las localidades o asentamientos humanos, pues el área dónde se usan los agroquímicos es en el valle a los 900-1100 mnsm.

“Asumimos que a todos los felinos que andan por ahí les están entrando pesticidas al organismo. Podríamos pensar que están en el campo, alejados de todo, pero de alguna manera los pesticidas llegan hasta ahí; no está cerca ninguna población, aunque en la parte baja está el valle agrícola, que es donde generalmente hay un uso fuerte de pesticidas”, informó Esparza Carlos.

Lo que preocupa a los universitarios expertos en felinos es que la concentración de los pesticidas es alta en la mayoría de los casos, y que todas las muestras dieron positivo al glifosato, considerado por la Organización Mundial de la Salud como un elemento cancerígeno y es comúnmente utilizado para el control de maleza.

Una de las teorías del origen de la contaminación de los animales con estas sustancias es que las especies que se mueven poco, como ocelotes o zorras, bajan hasta las zonas de cultivos, consumen algo y luego regresan; otra posibilidad es que cuando los agricultores están regando, una parte de los aerosoles sube como vapores que podrían llegar por el valle hasta la sierra y desciendan sobre las plantas y el agua; o podría ser parte de una cadena alimenticia, en la que los animales de la parte baja del valle son comidos por otros y luego, éstos suben hasta la sierra.

Añadió que existe la posibilidad de que los ríos o arroyos estén contaminados y sean la fuente para la intoxicación de los animales, además de que los depredadores acumulan metales pesados y pesticidas en sus organismos mediante bioacumulación, y es posible que en cada paso de la cadena alimenticia se concentre más.

Los investigadores iniciaron un estudio de seguimiento para conocer el origen de estos pesticidas, cómo llegan hasta los felinos y de qué manera esto podría afectar su salud y su conservación: potencialmente pudieran causar problemas de infertilidad, algunos tipos de cáncer, etc. Este proyecto sería uno de los primeros en su tipo en el mundo, pues hasta ahora prácticamente no hay estudios que indaguen acerca de la presencia de pesticidas en animales felinos.

“Es un problema viejo, pero como no se había estudiado, no lo sabíamos. No sabemos de dónde viene, hay posibles rutas que pensamos, pero que tenemos que comprobar”, enfatizó.