Víctor Galindo

 

La resolución emitida por la Suprema Corte de Justicia de la Nación es una monstruosidad, a decir del secretario general de la CROC Jalisco, Antonio Álvarez Esparza. En el sector productivo, difícilmente se ha podido detener el problema del alcoholismo entre los trabajadores y “difícilmente hemos podido controlar a quienes tienen ese problema, ya que el consumo de cualquier sustancia, enervantes y drogas psicotrópicas afectan directamente al trabajo” reconoció el dirigente obrero.

Lo anterior en la tradicional visita de la Virgen de Zapopan a la casona de Medrano, donde año con año los dirigentes y trabajadores croquistas se reúnen para dar la bienvenida a La Generala, y con la finalidad de recordar a los líderes fundadores de la central obrera.

Yo no sé dónde tienen la cabeza los señores ministros de la Suprema Corte, refirió Àlvarez Esparza porque nunca pensaron en la realidad de los trabajadores mexicanos y ejemplificó, si un ministro de la Suprema Corte se atraviesa con su carrito a un operador del transporte público de la Ciudad de México que ande bajo los efectos de la mariguana… a ver qué hace.

Están creando el caos social y laboral; y una fuerza para la destrucción y el precipicio. A la corrosión de nuestra capacidad productiva como mexicanos y a la destrucción de nuestros valores, que habían mantenido a Jalisco en la estabilidad laboral y la competitividad.

Las medidas tomadas por los ministros de la Corte, apegados a los lineamientos de las Naciones Unidas en torno a los derechos humanos, están muy alejados de la realidad de los mexicanos, por cuestiones culturales y educativas, que no se alcanzan en nuestro país y sí se tienen en otras naciones.

Actualmente en el área productiva, cualquier persona que llegue a su fuente de trabajo bajo los efectos del alcohol, incluso con la resaca, es separado inmediatamente de su actividad, pero al contar con el amparo de las autoridades judiciales, bastaría con ampararse y alegar en su derecho, la jurisprudencia que no está lejos de darse con el antecedente de esta resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

La celebración eucarística fue oficiada por el presbítero Rosario Ramírez, ampliamente conocido como Padre Chayo, quien destacó en su homilía, que en la actualidad necesitamos paz, justicia y misericordia.