*Por Juan Carlos Hernández A.

Previo a la elección del próximo 6 de junio, hoy día nos encontramos en la etapa del ya termino de las precandidaturas y precampañas para definir la asignación de los partidos políticos de las y los personajes que estarán en la palestra local, estatal y federal, según sea el caso de la aspiración, para que, una vez elegidas las propuestas y nombrados conforme a derecho, se pronuncien para asignar y registrar en definitivo, a esas personas que buscan la obtención del poder a través de la licita elección constitucional que rige a nuestro país según las leyes electorales para tal fin y que será en marzo próximo.

Se estila que hay candidatas y candidatos de unidad, para salir fortalecidos ante la opinión pública y principalmente ante las y los electores, que son por quienes deberán ocuparse, para convencerles, según su plataforma política, su ideología y sobre todo la propuesta a solucionar las siempre necesidades variadas que hay en el entorno de la administración municipal y estatal; además de las candidaturas independientes que se han dado a conocer ya, en el campo de los hechos recopilando los apoyos necesarios de las firmas, para pasar uno de los otros más requisitos que se deben cubrir.

Es bien sabido que el ideal de la probidad, la congruencia moral y ética son aderezos que deben acompañarles a las y los candidatos como principio, como el mínimo minimorum, o sea si no es eso, entonces ¿Qué? cómo para dónde y cuándo quieren demostrar su buena reputación, sus cualidades y virtudes; digo, exponerse a una elección sin ello, cabe la posibilidad de que solo hagan eso: Exponerse.

Y es que amable lector, mire usted que ha trascendido que a la sazón se han presentado válgame la contrariedad, impresentables candidatos, sobre todo, para concursar por la simpatía del elector, quien cada vez más es analítico, crítico y pensante, respecto a quién podrá elegir para que le represente y en su caso le ofrezca gobernarle.

Por otra parte, la credibilidad y la confianza en las personas es el sine qua non para que se dé la proximidad para escuchar, conocer y valorar en su justo medio, a quienes ostentan un cargo de elección popular. No hay de otra.  El asunto es que si ya son populares por sus malas acciones pues… ¿cómo ahí qué?

La puntual revisión de la curricula tanto académica, profesional, de experiencia y claro conocimiento, así como de comportamiento respecto a la no violencia hacia las mujeres, sea en cualquier modalidad, es y será lo que distinga una seria propuesta de una institución política hacia la comunidad.

Por desgracia en México entero se cuenta con la mala racha de falta de sensibilidad y de personas que denoten valores esenciales lo inmaculado, lo transparente, es lo limpio, sin mancha. Cuántos si los hay, si lo son, pero cuántos no lo son; por sentido común debería de existir un primer filtro de decencia, ahí de donde salen las propuestas: Los partidos políticos, quienes deberán dar ejemplo de qué clase y nivel de candidatos proponen. Que este país está necesitado de las mejores mujeres y hombres que den el todo por el todo, para recuperarlo.

Por cierto, en torno a un candidato se ha publicado un desplegado sencillo pero directo, por parte de poco más de unas 30 profesionales de la comunicación, mujeres destacadas en su campo de acción todas ellas, que, por lo claro lanzan un mensaje contra ese personaje y le señalan su pasado no probo. Ese mensaje trasciende no solo en Jalisco, también al país entero.

El ciudadano debe estar informado, leer, conocer y al final crearse según su propio criterio, una opción viable y conveniente según sus propias conclusiones y conveniencia. Al final del día, las motivaciones que moverán a las y los electores, si será las siglas y simpatía de los partidos políticos, pero más aún serán sus candidatas y candidatos. Esto será sin duda, lo que en mercadotecnia llaman, la oferta y la demanda. Veamos qué viene, aguardemos con paciencia, para utilizar la credencial de elector para su fin: votar.

*El autor es Master en Gestión Social y Políticas Públicas.