“No se debe confundir la verdad con la opinión de la mayoría.”
Jean Cocteau

En la historia de la humanidad ha existido la relevante opinión de la sociedad, en torno a temas de interés común, es así como se posicionan proyectos, exigencias y posicionamientos de la sociedad civil organizada, esa gente común que opina para darse a conocer a través de los medios masivos de comunicación tradicionales y no tradicionales,  es como hoy en día se posicionan las mejores opiniones.

De la importancia de tomar en cuenta los sentimientos, modos y formas de pensar en los mexicanos que día a día se interesan por cuestiones públicas, por el deseo de cambiar, de avanzar y de cristalizar sus anhelos, sus metas e intereses legítimos, ello se hace y manifiesto solo considerando que se tome en  cuenta la opinión fundamentada en el conocimiento del tema.

Es lógico y entendible que no siempre se opina bien, pues con regularidad se carece de buena información para hacerlo, pero es loable sí documentarse al menos sobre lo que se desea opinar, es así como se crea y forma la buena discusión de temas relevantes, que afectan a priori o posteriori al ciudadano de a pie. En beneficio de tomar una loable coparticipación de la ciudadanía, se deberían consultas temas de relevancia por los gobiernos, por las empresas, organismos e instituciones, todas en pro de saber cómo se pueden generar soluciones, que, en sinergia se podrían resolver.

La opinión pública informada y aún más, la opinión publicada es y será de suma importancia para medir en lo cuantitativo y cualitativo, por ejemplo el desempeño de un gobierno en cualquiera de sus tres niveles, medir los cambios o modificación a las leyes y  reglamentos, las iniciativas y novedades en la forma y el fondo, de hacer gobernanza.

Se vuelve imperante tomar aún más en cuenta la opinión de la ciudadanía en la estructura de la cosa pública, pero en problemas realizables, atendibles, ciertos, aterrizados, no en supuestos, no en quimeras y utopías irrealizables. De ahí que la información y la comunicación juegan un preponderante desempeño, con el fin de hacer mejor opinión pública.

Atender al diagnóstico de lo que se opina, es querer buscar mejores oportunidades para en su caso, solventar esas demandas; también la opinión se entienda en la voluntad libre de acudir a votar, de participar en cualquier momento de hacer una elección. Tenemos pues que, se opina con valores, actitud, estereotipos, credibilidad, prejuicio y de ello emana, según cada quien se documente, una importante formación del tejido social y su consabida relación con los poderes ahora ya operantes y legitimados para tomar en cuenta a la voz del mejor cliente que es el ciudadano. Hagamos de la opinión una oportunidad de darnos a entender más y mejor con las esferas del poder. ¿Y usted, qué opina?. 

El autor es Master en Gestión Social y Políticas Públicas.