El neofacismo

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La sensible muerte de la gobernadora de Puebla y su esposo, Martha Erika Alonso y Rafael Moreno Valle, han generado una ola de críticas y señalamientos al gobierno de Andrés Manuel López Obrador, provocado por conductas erráticas del mandatario, primero al descalificar el proceso electoral de aquella entidad, luego al acusar de neofacistas a los críticos, sin dejar de considerar el grave error que fue no acudir a los servicios funerarios de una mandataria estatal.
El Presidente hizo un juramente que a menos de un mes de haber asumido el cargo, pareciera haber olvidado, aquel de ver por el bien y prosperidad de la unión, cuando sus señalamientos parecieran tratan de dividir a la población, segmentarla y encasillarla entre quienes están conmigo y quienes no.
Pero no es sorprendente esta conducta. Las campañas de López Obrador se han centrado en convencer a la gente de que en este país sólo existen dos bandos, el de él, que se dicen son los buenos y los salvadores de una patria que reclama ser rescatada de las garras del otro bando, los malos, la Mafia del poder, en donde caben todos los que critican, con los que disienten, los que no ven al movimiento de izquierda del presidente, como la única alternativa de México.
Sin embargo, luego recluta a los peores representantes de la corrupción y cuando asume el cargo, decide perdonar a todos aquellos que le hayan hecho daño al país, pero a sus críticos no; a ellos los fustiga, los califica, los señala y los encasilla, son los neofacistas, los representantes de un movimiento político totalitario que atenta contra la “buena marcha” de un gobierno que ya se caracteriza por intentar cancelar derechos y libertades.
Es criticable a todas luces la acusación que se lanza hacia el presidente, pero el responsable de la paz y la unidad de los mexicanos no puede responder confrontando a la población y regresar a los tiempos de campaña de buenos y malos, porque las consecuencias pueden ser graves.
Ojalá reflexione. Ojalá analice sus errores y los corrija, nos conviene a todos un país estable y unido, no dividido y peleado y menos aún que el responsable de eso sea el mismo presidente de la República.
El problema real es que el presidente abre muchos frente para que sea blanco de críticas y señalamientos, ya nos lo hizo a todo el país, con el Presupuesto 2019, en donde simplemente, ignoró proyectos municipales y estatales.
*Presidente del CDE del PRI en Jalisco. 
Facebook y Twitter: Ramiro Hernández / @ramirohdezg