La prestación del servicio de transporte público corresponde al Gobierno del Estado, sin embargo, ante sus dificultades financieras, la falta del equipo de transporte necesario, lo costoso de las unidades y la disposición de particulares para invertir y prestar dicho servicio, en sustitución del Estado, este fue permisionado, concesionado o subrogado a personas físicas y morales que en su momento lo solicitaron por su viabilidad, vista como una atractiva oportunidad de negocio.

Con el tiempo y ante la falta de políticas públicas en materias de movilidad y transporte público y bajo el auspicio de una Ley de los Servicios de Vialidad, Tránsito y Transporte del Estado de Jalisco, vigente desde febrero de 1998, se generaron las condiciones que permitieron a los transportistas adueñarse por completo de la prestación de un servicio tan importante e imponer sus condiciones tomando de rehén a la sociedad.

El contenido de esta Ley, privilegiaba un esquema definido como hombre-camión que involucraba a los conductores en una dinámica de competencia por el pasaje para alcanzar mayores ingresos.

El hecho de anteponer sus intereses personales y su voracidad por obtener mayores beneficios financieros, por parte de muchos transportistas, sin importar las aspiraciones y las necesidades de la sociedad, originó el deterioro en la prestación de dicho servicio, ante el trabajo en excesivo de las unidades del transporte, sin otorgarles el mantenimiento adecuado, dándose por consiguiente una sobre explotación de los conductores, en su mayoría, sin el derecho a sus prestaciones laborales.

La sociedad fue un espectador angustiado e inconforme de acuerdos y convenios entre el Gobierno del Estado y los transportistas, que siempre se traducía en un incremento al precio del servicio de transporte a cambio de la promesa de mejorar el estado físico y mecánico de las unidades del transporte, de capacitar a los conductores y de tomar las acciones necesarias para la mejoría del servicio, algo que por supuesto, nunca sucedía y lo peor de todo, es que no se sancionaban los incumplimientos.

Los vicios anteriores y muchos otros que se cultivaron al interior de cada una de las rutas y ante la falta de control y vigilancia a conductores y unidades, fueron las causas que nos hacen comprender las razones que han llevado a transportistas y a choferes, a una disputa y competencia por los usuarios, sin importar su seguridad, su comodidad y su satisfacción con el servicio.

El ambiente prevaleciente, en este tema, al arribo de la actual Administración Pública Estatal no era el mejor, ya que estaba caracterizado por la creciente inconformidad de los usuarios, ante el mal servicio, por las condiciones de insalubridad e inseguridad de las unidades de transporte, por la actitud grosera de muchos conductores, por la disputa del pasaje en cada una de las rutas, por la voracidad de obtener mayores ingresos, por parte de los propietarios de dichas unidades y por una demanda de aumento en el precio del transporte, entre muchas otras.

En agosto de 2013, se aprobó la creación de la Ley de Movilidad y Transporte del Estado de Jalisco, una ley de vanguardia, mediante la cual el Gobierno del Estado podrá implementar las acciones y tomar las decisiones necesarias para corregir los males, las mañas y las deficiencias que por años ha venido arrastrando la prestación de un servicio básico como el transporte público.

En la nueva normativa se contempla el principio de ruta-empresa en el esquema de prestación del servicio, con lo que se elimina la competencia por el pasaje y por los ingresos diferenciados, ya que, se igualan los ingresos entre las unidades y las percepciones entre los conductores.

Esta Ley, otorga al Gobernador las facultades para la revocación de las concesiones y a tomar medidas y sanciones en contra de los transportistas que incumplan con la ley, con sus responsabilidades y compromisos para con los usuarios.

El Gobernador del Estado, ha tomado las primeras decisiones y faltan muchas más acciones, de las que seremos testigos en beneficio de los usuarios y de la movilidad.

Jalisco se está transformando en vías de nuestro bienestar.

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