Familias mexicanas pierden $31 de $100 de su ingreso por prácticas monopólicas

0
110

Su estatura no rebasaba el metro cincuenta centímetros. Pans color gris dibujaban perfectamente su cadera y glúteos bien formados pese a su edad. Quizá unos 45 años de edad, no más.  Su expresión fue clara: “qué vamos a comer ya con estos precios tan altos. Ya volvió a subir la verdura y fruta, no se puede así”, mientras esperaba su turno para ser atendida, en el abarrotes.

Tal comentario no es aislado, es cruda realidad que afecta a la mayoría de los mexicanos que no reciben salario suficiente para cubrir una pequeña parte de la canasta básica. Las frutas y verduras tienen un sobreprecio ofensivo para todos. El comprar una “ensalada” o frutas y verduras  sale más oneroso que llevar a casa dos bistec y  medio kilo de tortilla. Se parte en cuadritos la carne con su jugo y sus tortillas. Ello ayuda a saciar un poco más el  hambre. En cambio, la fruta o verdura, “llena” y rinde menos, sin que ello signifique sea menos nutritivo.

Los precios exagerados de futas y verduras en los últimos meses han propiciado que sean alimento prohibitivo, donde los únicos ganadores son los intermediarios o empresas  sin escrúpulos y total ausencia de sensibilidad social. Podemos considerarla como verdadera impunidad y barbarie lo que hacen con aplicar el monopolio, pero ellos dicen justificarse en la “le de la oferta y demanda” que imponen. Ello es, por desgracia, uno de los cánceres que mantiene en terapia intensiva a millones de familia.

De acuerdo a declaraciones de la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) las familias más pobres de México pierden 31 de 100 pesos de su ingreso por los sobrecostos  derivados de que  pocas empresas produzcan, distribuyan y vendan bienes de consumo básico. En otras palabras, 16 pesos de cada 100 pierden en promedio los consumidores por monopolios.

El análisis realizado por Cofece dividido en categorías establece claramente que las frutas tienen un sobreprecio de 238%. El pan de 200%, lácteos de 95%. Por su parte, en la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2016 ENSANUT establece que el principal obstáculo para alimentarse saludablemente fue la falta de dinero con el 50.4% para comprar frutas y verduras.

Este contexto refleja con claridad que los productos indispensables de la canasta básica continuarán seguirán escalando precios y serán más quienes dejen de consumir alimento sano por los altos costos. Queda en evidencia que a ninguna instancia gubernamental le importa eso. Parece indicar, entonces, que el lema es viva el monopolio, la impunidad y abajo el bienestar de la población.

Por Eduardo Esquivel