Juan Carlos Gómez Padilla

Esta reflexión lejos de la crítica fácil, como dijo el hace unos días el alcalde, esta opinión busca centrarse en el pleno reconocimiento de las igualdades y desigualdades que nos dan identidad como tapatíos.

La mañana del 25 de noviembre circulaban fotografías en el perfil de twitter del Ayuntamiento de Guadalajara @GuadalajaraGob lo que hora antes había iniciado con el desmantelamiento de estructuras metálicas que algunos comerciantes utilizan para montar su puestos #RecuperandoGDL #Obregón se le había denominado a la segunda fase de la estrategia municipal para “recuperar espacios”, de todas las imágenes, hay una en particular que describe lo que hasta ese momento se llevaba desde su perspectiva narrativa triunfalista, una fotografía de un camión de aseo público que en el techo de este, un trabajador hacía una pose de físico-constructivista; terminaban lo que había sido la limpia de la calle de Álvaro Obregón, cabe aquí la cita que hago de Raúl Torres @erretell de su columna en MaspormásGDL, Otra vez “la ley”.

El verbo “limpiar” fue el más utilizado para describir lo hecho por el ayuntamiento, incluso varios medios lo utilizaron para sus titulares, como si los ambulantes no fueran personas con nombres e historias propias en un país de injusticias y desigualdades, como si la gente fuera basura, como si la calle no les perteneciera tanto como a otros.

Así, con testimonios de otros comerciantes (los formales) y ciudadanos, el ayuntamiento fue creando su propia versión de los hechos; las acciones que le siguieron poco después, donde algunos comerciantes cerraron la circulación en la Calzada Independencia jugado fútbol (nada más identitario del tapatío por lo menos, de los que vivimos en la Calzada para allá, pal oriente púes, el fútbol y el comercio), representaba la manera más accesible para ellos de hacer frente contra la presencia de elementos de la fuerza pública.

Insisto, pensar la ciudad, implica concebirla desde su propia realidad, en su contexto social, económico y cultural, ya que este plan se basa en la negación de la pobreza y la exclusión social, insiste en negar, que la ciudad, día a día se construye y destruye (tangible o intangiblemente) para reconfigurarse mediante planes parciales, que solo reflejan eso, la parcialidad de quienes los diseñan; Guadalajara se reconfigura así misma a través de los hombres y mujeres que la habitamos ya sea de manera itinerante o definitiva vamos dando forma adaptándola según las circunstancias y los intereses convenga.