LA ADMINISTRACION PUBLICA QUE VIENE: ¿REINVENTARSE O QUEDAR EN EL INTENTO?

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*Por Juan Carlos Hernández

Ante la voluntad de los electores que definieron el rumbo del país, el pasado de julio y aprovechada la oportunidad que brinda el sistema de partidos políticos en la democracia mexicana, tenemos que viene una avalancha de funciones, mecánicas y cambios no menos importantes que ya se han cantado, propuesto pues, por quienes serán los y las responsables de ejercer la Administración Pública Federal y en la que se asoman paradigmas de gran calado.

México, necesariamente debe contextualizarse por las pasadas administraciones, entre ellas la que en el presente aún funciona y pese a las críticas,  unas sustentadas y   otras en la mera opinión frágil y exagerada; se presenta la oportunidad de evaluar los proyectos, programas y acciones que sí han servido al común denominador de los  y las mexicanos.

No es por mucho decir que hemos obtenido un 10 en la función de la Administración Pública, pero tampoco estamos en el suelo; por lo que quienes conforman el nuevo gabinete tendrán la responsabilidad de seleccionar lo mejor, en lo posible de sus atribuciones, de las políticas públicas buenas y con resultados que en el pasado sí aplicaron para bien de los mexicanos, pero también de desechar con estricto conocimiento comprobado lo que no funcionó, ambas acciones apegados a un lógico plan de trabajo en todos los rubros que el ejercicio demanda el discernimiento de lo que fue factible y posible hacer y lo que no.

Planeación, es entonces un punto crucial en el cual se debe detener con ánimo de mejorar, en el corto, mediano y largo plazo lo que se prevé sea realizable en la inteligencia de las posibilidades y áreas de oportunidad que aún tenemos en este país para crecer y consolidarnos ante la avalancha de la globalización que demanda competitividad, que por cierto, hay funcionarias y funcionarios con vasta experiencia, aunque hay que reconocer que en algunas posiciones de los 3 poderes no se cuenta con la expertis y ello levará a entender y accionar una curva de aprendizaje-aunque de la mano de algunos asesores, esto podría ser más efectivo- empero la actitud está puesta en un nuevo eje de la función pública y que por razones obvias genera expectativas de los mexicanos en general.

Expectativas que, por cierto, algunos y no pocos, creen que van a salir de pobres, derivado de algunas promesas de campaña; que recibirán alguna ayuda para mejor vivir, o si se me permite, para medio vivir en condiciones, que no serán superadas, ni por mucho que se tenga la intención por la siguiente administración- pues no hay dinero que alcance para subsidiar tanta necesidad- por desgracia. Pero que por supuesto será una pócima económica a manera de  paliativo, para quienes se encuentran en la llamada extrema pobreza-aunque no sea una solución definitiva.

Lo que sí debemos esperar es un adecuado manejo de la economía y crecer en lo posible y dentro de lo deseable, más que pronosticar porcentajes del Producto Interno Bruto para el presente 2019 y siguientes años, será bueno diagnosticar, entender cómo se encuentra la macroeconomía y a la vez prever solventar la microeconomía, con proyectos realizables y específicos; es en la pequeña y mediana empresa donde se mueve el trabajo y liquidez, no olvidando la ya conocida economía informal que va cada vez más in crescendo.

Bastante en verdad es la responsabilidad del nuevo gabinete que a partir del 1 de diciembre inició y no menos importante es la integración de cada secretaria, por lo que la singular característica que debe pensarse usar será la óptima capacitación y conocimiento a desempeñar en cada área.  Hacer más con menos, y hacerlo bien,  ese es el reto.

Dicho lo cual  nos tenemos que reinventar cada uno en lo personal, en lo profesional y en todo sentido, mucho se ha comentado que un país para crecer inicia con una buena educación, erradiquemos pues los malos hábitos, entendamos que es con la generación de talentos, con la virtud y la entrega con sentido ético-práctico, en el ejercicio de nuestra importante labor en cada familia, cada institución, en cada escuela, sindicato y en todo lugar como lograremos mejores estadías tanto en lo personal como en lo colectivo.

No dejemos solo el interés de acudir a votar cada tres años, ahora es imperativo estar atentos, colaborar y demandar en las mejores condiciones que nos sean permitidas, el cumplimiento de esas expectativas deseables para un mejor país.

La gobernabilidad es importante, pero mejor aún la gobernanza, que nos lleve a salir del atolladero y entonces veremos surgir una nueva administración pública, que deberá y por mucho,   estar a nivel de la exigencia de la ciudadanía. La suerte está echada, vamos para adelante.

 

*El autor es Maestrante en Gestión Social y Políticas Publicas.