Por Juan Carlos Hernández Ascencio

La opinión publica es todo lo que se externa en torno a un tema de interés común, y si para ello hay participación ciudadana organizada, entonces hablamos de multitudes con sentido de pertenencia, haciendo un colectivo interesante; participación ciudadana con propósitos legítimos y con posturas de interés, son las que en México han existido una y otra vez. Lo acontecido el pasado 12 de noviembre es justamente una manifestación que de hoy en adelante pone a prueba el sentimiento de hacerse valer ahora así, pacíficamente en torno a un tema que les interesa.

México y su gente, una vez más se ha mostrado en torno a un solo tema: la reforma electoral, en ciernes y que con toda tranquilidad en una manifestación sin comparación e inigualable, pues se trató de la sociedad civil organizada, para externar su opinión y hacerla pública con respecto al tema que les preocupa: no volver a los tiempos de concentración del poder en torno al tema de organizar elecciones. Y es que, según la propuesta del ejecutivo federal, los cambios ahí declarados son por lo decir lo menos poco deseables para el sostenimiento del entramado sistema electoral que hoy tiene este país.

Es así y que, ante esta posible reforma electoral, que empresarios, sociedad civil y diversas organizaciones convocaron a la ya conocida marcha y en donde voluntariamente cada persona quiso hacer acto de presencia al considerar que no es conveniente dicha reforma, que, por lo mínimo que sea si debilita al organismo electoral responsable de hacer elecciones en México, es como se ve un horizonte que ha llegado para quedarse en el ambiente de la gobernabilidad democrática a la que se aspira legalmente.

Muchas fueron en cantidad y animo las personas que manifestaron su rechazo a la pretendida iniciativa electoral y al considerar un deber y un derecho, se organizaron para que, por su propia voluntad, acudieran al encuentro de la cita convocada. En una clara muestra de civilidad y organización se mostró la concordia y la paz con que se pueden hacer la manifestación, que al unísono hacer ver su sentido común al reclamar lo que consideran es imperante:  México libre de imposiciones.

La opinión publica delibera los temas que, a su juicio y lógica, apoyada en información factual, creíble y comprobada, los mueve a manifestar sus ideas, que a la postre han sido meditadas, en la inteligencia de no permitir, no apoyar lo que se ha venido fraguando: El cambio a la ley electoral, que, bien puede ser una idea pero que la sociedad ha declarado no estar de acuerdo, y eso amable lector, es menester tomar en cuenta. Pues el punto debe ser la gobernanza, (Forma de gobierno basada en la interrelación equilibrada del Estado, la sociedad civil y el mercado para lograr un desarrollo económico, social e institucional estable.) Y no solo gobernar.

Vale decir que hacer caso a la opinión pública es por demás importante para cualquier gobernante, de lo contrario se verá en apuros para hacer gobierno, pues no se puede desechar el sentimiento, reclamo o necesidad que se muestra y menos al ser en tal forma y condición, pues miles de personas quisieron plasmar su sentir tan solo en asistir y dar su opinión.

Se abre con ello un nuevo enfoque de la realidad mexicana, o se toma en cuenta a la sociedad conformada y organizada y que además externa opinión publica, o se verán más seguido estas manifestaciones quizá con otros temas por definir en la agenda nacional. Nos debemos comportar justo así, con total civilidad, para lograr ser escuchados. México no será lo que antes del domingo fue, ahora hay voces que quieren ser tomadas en cuenta, así por la buena. No más. ¡Sur sum corda!

*El autor es Maestro en Gestión Social y Políticas Públicas.