El 17 de mayo de 2019, apareció en la Gaceta Municipal de Guadalajara lo siguiente:
“ACUERDO QUE APRUEBA OTORGAR UNA MEDALLA AL DOCTOR HONORIS CAUSA NAASÓN JOAQUÍN GARCÍA POR SU DESTACADA LABOR HUMANITARIA Y ALTRUISTA EN EL MUNICIPIO DE GUADALAJARA”.
Aprobado en Cabildo por UNANIMIDAD, es decir todos los integrantes estuvieron de acuerdo.
Sería muy importante que mencionaran esas acciones que lo hacen merecedor de este reconocimiento y más debido a que logró poner de acuerdo al Cabildo en pleno.
Todo transcurría normalmente hasta que Naasón Joaquín García fue detenido en los Estados Unidos, acusado de varios delitos sexuales, por lo que la situación cambió, todos se apresuraron a negar su relación y compromisos con este personaje, fue cuando el Ayuntamiento de Guadalajara metió reversa declarando que siempre no entregarían el reconocimiento, que ellos ignoraban que esto pasaría.
La duda que surgió fue la siguiente, ¿votaron sin saber quién era Naasón Joaquín? ¿ Es está la forma en que toman las decisiones nuestras autoridades, es decir, ignorando lo que votan? Ojalá y explicaran las razones de su voto, pero es mucho pedir, su respuesta fue no sabíamos.
Otra pregunta que me hago es la siguiente: ¿ El Ayuntamiento de Guadalajara tiene facultades para otorgar el grado Honoris Causa? No vaya a ser como esas asociaciones civiles que entregan reconocimientos patito.
Para evitar errores veamos que nos dice el Diccionario sobre Honoris Causa:
“Expresión latina que significa ‘por razón o causa de honor’; se aplica a los títulos, especialmente el de doctor, que se conceden a una persona sin que tenga que pasar por los trámites necesarios para obtenerlos, como reconocimiento a sus especiales méritos”.
“Doctor honoris causa es un título honorífico que da una universidad, asociaciones profesionales, academias o colegios a personas eminentes. Esta designación se otorga principalmente a personajes que han destacado en ciertos ámbitos profesionales y que no son necesariamente licenciados en una determinada carrera”.
El ceremonioso ritual de investidura, da distintos objetos relacionados con la universidad clásica encierra toda una exaltación de la docencia y la sabiduría. Como a un caballero de la enseñanza, al doctorando se le impone, de modo sucesivo:
  • el birrete — «…para que no sólo deslumbres a la gente, sino que además, como con el yelmo de Minerva, estés preparado para la lucha»;
  • el anillo — «La Sabiduría con este anillo se te ofrece voluntariamente como cónyuge en perpetua alianza»;
  • los guantes — «Estos guantes blancos, símbolo de la pureza que deben conservar tus manos en tu trabajo y en tu escritura, sean distintivo también de tu singular honor y valía»;
  • el libro — “He aquí el libro abierto para que descubras los secretos de la Ciencia”.
Cómo podemos observar, andan fallos en cuestión de protocola, pues ellos entregarán medalla, no tienen la facultad para otorgar grado, los que eligieron no estudiaron su trayectoria y no tienen claras las aportaciones altruistas y humanistas que los motivaron a elegirlo y otorgarle HONOR.
Lo que me queda claro es, que si crean estructuras de gerentes de ciudad, es más fácil inventar atribuciones y reconocimientos.
Por Ricardo Sánchez Sánchez