Francisco Jiménez Reynoso

Mucho se ha hablado en los últimos años, pero se agudizo en estos meses el tema de la posible privatización de los servicios de salud. Tanto el IMSS como el ISSTE, han acompañado a millones de mexicanos a lo largo de su vida en su salud.

Si es cierto, con fuertes y graves problemas de corrupción, eso hay que decirlo. Pero ahí ha estado esta atención.

Nuestras autoridades, ya le traen ganas a este asunto desde hace por lo menos una década, y tienen ganas de privatizar estas instituciones que de “origen” son nobles. Lamentablemente, algunos  “servidores públicos” solo han pensado en su beneficio personal, en enriquecerse y lucrar a costas de un pueblo pobre.

Los trabajadores del IMSS se encuentran nerviosos, pues aseguran que la privatización no es una fantasía.

Lo anterior podría traer una polarización más en México, pues aseguran algunos trabajadores que no permitirán la famosa privatización del IMSS, ya que esta en juego  la seguridad social de los mexicanos. Además de sus contratos laborales.

Y es que, los trabajadores han salido a las calles gritando consignas como «¡no hay gasas, no hay alcohol, pero si hay corrupción!».

Un sector de trabajadores señala tajante que: “Nos queda muy claro que no son ni rumores, ni fantasías lo de la privatización, lo sabemos porque está en el proyecto, la subrogación de ambulancias, de hemodiálisis, de laboratorios, la descentralización y la subcontratación de trabajadores son formas de privatización, no nos hagamos tontos”.

Por lo anterior, en mi opinión el Gobierno debe aclarar los rumores de la posible privatización del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE). Con la finalidad de seguir evitando la especulación sobre un tema tan importante para un amplio sector de la población.

Desde hace más de una década, se ha dicho con insistencia, que estas instituciones se encuentran en quiebra técnica.

Por lo anterior, es menester con carácter de urgente poner orden en el área administrativa si es que se quiere que estas instituciones sigan prestando sus servicio a un amplio sector de la población.

 

Una quiebra en las finanzas de estas instituciones, las pone en un verdadero predicamento de su extinción.

 

 

En mi opinión, quizás intencionalmente están dejando que ambas instituciones se deterioren, que pierdan el apoyo social y la confianza, para más tarde justificar la necesidad de extinguirlas.

 

La intención de sus respectivos sindicatos en un momento dado, es la de levantar al pueblo, pues argumentan que se esta atacando lo ganado en la Revolución.

Ahora bien, tenemos que decir que la tan cacareada nueva Ley del Seguro Social, que entró en vigor el 1 de julio de 1997, como la Ley del ISSSTE, en vigencia a partir del 1 de abril de 2007 no garantizan una mayor cobertura de la seguridad social, una mejor atención médica, pensiones dignas y la viabilidad financiera de estas instituciones.

jimenezabogado@gmail.com