Por Juan Carlos Hernández A.

Cuando se habla de talento humano, decimos que existen personas con ciertas virtudes, quizá el trabajo es dar con ello; no siempre es fácil tratar con el semejante que se equivoca un día y al otro también; pero de que los hay los hay. Sin embargo existe un método a aplicarse en el trato diario y ordinariamente para con los demás y este se llama asertividad. Familias completas, escuelas, negocios, instituciones, empresas e instancias diversas cuentan con el capital humano que con toda probabilidad desarrollan el trato asertivo.

La asertividad se entiende como el modo, forma, expresión o simple trato que se hace cuando se dirige una persona a otra, de manera adecuada sin agresividad u hostilidad; aunque tiene ciertos elementos que lo hacen aceptable y con ello se logra comunicar mejor los sentimientos.

Hay cientos de ejemplos que nos dicen cómo ser asertivos hacia con los demás, para confluir en un entendimiento comunicativo y así dar un mensaje entendible, amable respetando siempre el derecho del otro, no es hablar sin sentido, sino que es mostrar empatía con el de enfrente, no se trata de caer bien, pues lo que se pretende es comunicar inclusive una orden de manera adecuada.

Ser asertivo significa pues utilizar al menos cuatro pasos para desarrollar de manera muy puntual tal acción por lo que se necesita las siguientes etapas: Los hechos. Primero describe la conducta de la otra persona. La conducta puede ser positiva o negativa, según si pretendes agradecer algo o expresar tu descontento.

Recuerde que debe hablar de hechos y no de juicios, y ser lo más específico posible. Tus sentimientos. Ahora explica cómo te hace sentir esa conducta. ¿Frustrado? ¿Triste? ¿Satisfecho? Habla desde ti y de tus sentimientos, e intenta mantenerte calmado.

La siguiente etapa. Las consecuencias. Describe las consecuencias de que tu interlocutor siga manteniendo esa conducta. Aquí también puedes añadir los sentimientos que prevés experimentar, cómo ese comportamiento afectará a otras personas o situaciones, o dar más detalles de esa conducta.

Y por último, La solución. Finalmente explica concretamente los cambios que quieres que se produzcan en el comportamiento de la otra persona. De esta forma la gente podrá responder de forma proactiva, al contrario de si tan sólo expusieras un listado de tus problemas sin sugerir soluciones.

Un ejemplo claro que se utiliza para ser asertivo es el siguiente: “Cada vez que me dices lo que debo hacer (conducta) me siento amenazado (cómo te sientes) porque gritas mucho y me señalas (más detalles). Me gustaría que dejaras de hacerlo de esa manera (solución).”  Aunque la mayoría de nosotros no hablamos de esta forma, es importante que reflexiones sobre la manera en que vamos a expresar nuestros sentimientos a partir de ahora para que sea lo más clara y menos agresiva posible.

Ser asertivos trae muy buenos resultados al dar un mensaje, una orden o solo al desear comunicar nuestra forma de pensar en un tema a definir ante el o los receptores; es muy importante pues, pensar en el otro antes de hablar, pues las palabras sabias se quedarán en la mente de quienes las escuchan, para provecho propio, pero cuidado, porque las palabras ofensivas se quedan más y hacen daño irreversible.

¿Usted cómo trata a los suyos y sobre todo a los ajenos? Sea asertivo y verá como se le abren las puertas y como generará más y mejores amistades. Inclusive si se busca ser líder, la asertividad es la mejor manera de lograr influir en los demás. La capacidad de aprender puede llegar a ser nuestra única ventaja competitiva, ser asertivo le facilitará todo lo que se proponga. Hágale pues!.