Juan Manuel Hermosillo

Desde marzo de 2020, la educación formal presencial de alumnos con el apoyo insustituible de los maestros, sufrió un cambio drástico por el peligro inminente de la pandemia del COVID 19.

La implementación de la educación en línea por el gobierno federal para completar el ciclo escolar 2019-2020, fue un buen intento en donde mucho tuvo que ver la dedicación y apoyo extraordinario  de las madres de familia y en menor porcentaje de padres. El magisterio como siempre se adaptó y cumplió con su parte  en el esquema educativo emergente.

A partir del 24 de agosto se inicia el regreso a clases ahora con la modalidad de Educación a Distancia con el apoyo de la Televisión. Un nuevo intento del gobierno federal  que se reconoce y valora, pero  de nueva cuenta la responsabilidad sin menosprecio del trabajo de los maestros, recaerá en buena parte en las madres de familia. Por ello hago la siguiente pregunta ¿Es la educación un asunto importante o urgente?

La educación es tan importante que simplemente es el inicio y destino de la mayoría de los proyectos, procesos y acciones que dan vida a una nación.  El tamaño del desarrollo de un país, tiene como referente inicial a la educación. Y ante un momento tan crítico que vivimos con la pandemia; ante la falta de responsabilidad en millones de ciudadanos que no respetamos las indicaciones preventivas que es lo único que tenemos para contenerla; ante la urgente necesidad de impulsar una nueva cultura de la prevención de la salud y valoración del ser humano y medio ambiente, la importancia de la educación se sublima.

Urgente para el desarrollo aceptable de la educación a distancia, es contar con un Programa de Apoyo a las Madres de Familia que en el “Aula Hogar” serán   las Coeducadoras muy  necesarias en la labor  que de forma directa realizan en tiempos normales los maestros.

Un Programa que permita a las madres de familia que laboran como amas de casa, y en particular a las  que tienen la necesidad de trabajar fuera del hogar, disponer del tiempo mínimo para convivir y acompañar a sus hijos en el inicio o cierre de cada jornada escolar.

Programa que disponga de apoyos para adecuar las condiciones de las viviendas para poder atender en más de un televisor los multigrados familiares.

Un convenio SEP-Empresarios o Instituciones para flexibilizar durante esta emergencia, los horarios de ingreso o salida del trabajo en dos horas, que permita a las mamás apoyar a sus hijos de manera directa y no a distancia en su  tarea educativa. Adecuando además los horarios laborables de forma escalonada, buscando de verdad en los hechos, la equidad de género que en muchos casos ha sido adorno de discurso.

La educación por su importancia debe ser una responsabilidad compartida por todos. La educación a distancia amerita acciones urgentes de apoyo a las madres de familia, sin demeritar la responsabilidad de los papás,  para lograr en lo posible los objetivos educativos.
De no hacerlo, además de ser un proyecto poco viable, no pasará de ser un intento.