Estamos enfrentando la mayor crisis de gobernabilidad en mucho tiempo, las demandas sociales se han visto abandonadas por un sistema político que pareciera solo burlarse de los conflictos que no forman parte de su agenda gubernamental. Hoy por hoy el gobierno federal ha sido rebasado por todos los temas, feminicidios, desapariciones, inseguridad, coronavirus y lo más preocupante es la recesión económica en la que pronto nos veremos envueltos y que amenaza con prolongarse y profundizarse por un largo tiempo, mientras, pareciera que el Gobierno Federal no tiene la capacidad de dimensionar la magnitud del conflicto mundial que estamos viviendo.

¿Dónde está señor Presidente? Su discurso en contra del neoliberalismo no resuelve la crisis política que está enfrentando, en poco más de un año de gobierno sus burlas ante las demandas sociales le han quitado adeptos a su gestión; un hombre que durante años hizo campaña y se mostró como un gran demagogo, hoy parece haber perdido cualquier sentido y capacidad de discurso, y no sólo eso, sino que muestra su incapacidad para dirigir a un país que lo que necesita, es un líder que nos ayude a enfrentar la crisis económica y sanitaria que estamos atravesando.

El coronavirus vino a poner a prueba nuestro sistema y lo único que resaltó, fue la desfachatez del Presidente, su irresponsabilidad al seguir con eventos masivos, al aprovecharse de la situación para aprobar periodos de reelección y buscar su permanencia en el poder, no, señor Presidente, usted está muy lejos de poder llevar las riendas de un país, sus discursos vacíos no fortalecen al sistema sanitario deficiente que tenemos, no nos resuelve la incertidumbre económica, no fortalece la cooperación ciudadana para mantenernos aislados y cuidándonos entre nosotros; el peor escenario puede llegar y los esfuerzos de los gobiernos locales por contener la pandemia pueden verse rebasados por la incapacidad del gobierno federal y la irresponsabilidad de los ciudadanos que creen que tomando como ejemplo al Presidente y cargando estampas religiosas estarán fuera de peligro, cuando claramente lo único que hace es violentar la laicidad del estado.  

Ante la apatía hacia la realidad y con nuestro carente sistema político y sanitario,  nos corresponde como ciudadanos y gobierno enfrentar juntos las consecuencias económicas que traerá consigo la pandemia, ya que la reacción de pánico que estamos enfrentando a nivel mundial, hace aún más vulnerables los mercados económicos; es momento de volver a lo elemental, de hacer ajustes en la forma de gobernar e involucrarnos en las decisiones  del gobierno, hoy más que nunca nos damos cuenta de la importancia de tener líderes con capacidad de respuesta, con visión para enfrentar cualquier crisis y plantear escenarios, hoy es el momento propicio para establecer un nuevo sistema de gobierno.

Paulina González

Politóloga