Aragón Iriarte, autor de Kodiak Bear, Premio Gran Angular 2017 (segunda parte)

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Por Héctor Medina Varalta

Depresión y trastorno de ansiedad

No hay suficiente información de la depresión y los demás trastornos mentales, ya que muchas personas consideran a quienes padecen depresión que son cobardes, caprichosos, más no es así, pues es una enfermedad biológica, es algo que quien la padece, aunque sea muy valiente, no puede controlar; las terapias pueden ayudar, pero solo con medicación. Es imprescindible la medicación porque es una enfermedad biológica. La Organización Mundial de la Salud (OMS) la definió como una enfermedad con todo el significado de la palabra. Si la persona afectada no se trata la depresión o la ansiedad, se puede complicar más, hasta llevarlo a las ideas suicidas. Por lo tanto, es muy importante que la sociedad aprenda se concientice sobre estos tipos de trastornos, que son muy comunes y no los conocen o no saben cómo definirlos. Una cosa es ver el trastorno de ansiedad o depresión de forma exterior a una experiencia personal, pues Aragón Iriarte la vivió, y sabe lo que se siente. Los síntomas van a ser idénticos o muy parecidos con los lectores que sufran de ansiedad o depresión, pues les va a llegar un clic donde se van a identificar con el personaje y posiblemente también con el escritor, pues parte de la historia la vivió en carne propia.

La depresión lo llevó de la mano a la escritura

Espero que mi libro toque corazones, pues, en lo personal estoy en contra de los libros de superación personal. Esto no quiere decir que soy pesimista sino que el lector entienda el trastorno de ansiedad o depresión que puede estar viviendo y que lo viva con una buena calidad de vida, pero siempre, tratándose con un especialista de la salud mental. En México las tasas de suicidio son muy altas, por diversos factores, tanto ambientales como psicológicos y biológicos. Por eso, es muy importante hacerlo notar, sobre todo, en los niños y en los jóvenes, porque a veces los padres consideran a la depresión, la ansiedad y el suicidio como temas tabú, ya que consideran como una  trascendental en la etapa de la vida de su hijo o hija. Espero que este libro los ayude a concienciar, así como en las escuelas, que los estudiantes los lleguen a leer, de que hay personas como ellos, que no se sientan frustrados o agobiados, pues hay solución para todo. Por eso, por más oscura esté la noche o más fuerte esté la tormenta, siempre uno va a salir. Eso es lo que le pasa a mi protagonista: empieza en un estado de depresión y ansiedad total a un estado de realización donde se da cuenta de una verdad, en la cual vive muy bien consigo mismo, entiende el concepto de su vida y, sobre todo, se realiza como el artista que es. En parte, el libro aborda como viví la depresión en esa etapa de mi vida y traté de plasmar unas experiencias en mi libro.

Profesionales de la salud mental

Nuestro entrevistado mencionó que hay grupos de  sin fines de lucro que mucho han mejorado la calidad de vida de sus miembros como Alcohólicos Anónimos o Neuróticos Anónimos, pero la depresión no es únicamente de origen psicológico; las terapias de neuróticos y de alcohólicos pueden ser una parte más de una terapia. El escritor sugiere que la persona que padezca depresión busque a un psiquiatra, pues se tiene que medicar, no hay otra solución, es decir, la depresión puede ser tan grave, que una terapia psicológica no ayuda del todo, por un momento uno se puede sentir bien, pero el problema biológico va a continuar. Eso puede ser contraproducente, ya que erróneamente se puede pensar que no hay solución. Por lo tanto, la depresión se debe tratar con un psiquiatra y fármacos. A propósito, también la medicación para los trastornos emocionales para muchas personas es tabú, pues piensan que los medicamentos les pueden hacer daño. Todo lo contrario, ayudan a superar la depresión y mejorar la calidad de vida.

Desastre completo

No es que todos los que padecen depresión deban tomar medicamento, hay que acudir con un psiquiatra, si él les receta medicamento, adelante; si les dicen que no lo necesitan, solo terapia psicológica, está bien. Uno mismo no debe autodiagnosticarse y menos recomendaciones de quien no es profesional, también pueden acudir con un psicólogo, quien también lo puede canalizar con un psiquiatra, si así lo amerita el caso, ya que la medicación es indispensable cuando el trastorno es fuerte. En mi caso personal, estoy tomando un antidepresivo que me está subiendo el nivel de serotonina y lo voy a tomar por un tiempo determinado, una vez terminado el tratamiento, voy a llevar una calidad de vida como una persona “normal”. Me está beneficiando mucho, además, no crean dependencia ni adicción. Espero que los lectores de tus medio compren mi libro. Estoy sumamente emocionado con el Premio Gran Angular, que es el más importante de la literatura juvenil. Me siento súper afortunado. Espero que quienes lo lean vean que yo era un desastre completo, se identifiquen con el protagonista y conmigo mismo, busquen ayuda profesional si es que padecen depresión, ya que yo la padecí así como la ansiedad, y aun así, pude publicar mi libro y ganar un premio.

Testimonio de vida

Una mala broma, toda la vida era una mala broma. Como si no fuera suficiente con mi depresión y mis ataques de ansiedad a mis diecisiete años, mi salud mental estaba siendo invadida por otro mal, o eso pensé. Estaba casi seguro de que se trataba de las primeras etapas de una cruel psicosis paranoica. La noche en que lo sospeché no pude dormir (a decir verdad casi nunca dormía bien). Buscaba en la web cada uno de los síntomas que sufría, y como buen ansioso llegué a un autodiagnóstico: experimentaba un trastorno delirante de tipo persecutorio.

Esto había empezado pocos días antes en un Starbucks. Bocetaba en mi cuaderno unos gorriones que se veían por la ventana mientras daba sorbos a mi café, cuando de repente sentí una mirada. De esas que hasta percibes su peso en tu cara. No me atreví a voltear pues ese ha sido uno de mis infinitos defectos, ser tímido frente a los extraños a tal grado que solo me centro en lo mío. Pero la molestia que sentía sobrepasó por mucho a mi tolerancia cuando el individuo al que miraba de reojo le dio un codazo a su acompañante y comenzaron a cuchichear sin despegar la vista de mi lugar. Eso fue todo, guardé el cuaderno y me levanté para observarlos y enfrentarlos. Ambos voltearon en direcciones opuestas en un intento ridículo por disimular que estaban hablando mal de mí. No lo pensé más y decidí largarme en ese instante… Kodiak Bear.