Los seres queridos viven, siempre que los tenga uno en la mente

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Gabriela Godínez García

Foto Carlos Felipe Godínez García

En el libro “El pequeño vecino del señor Trecho”, Horacio Cavallo, narra las aventuras de Benjamín  Pérez, un niño de 10 años que se encuentra con la muerte de un vecino y en vez de acudir a su funeral por una casualidad entra en la casa del señor Trecho, donde descubre a varios de los personajes de las historias que contaba el difunto, quienes le quieren escribir una canción de homenaje.

Señaló que su hijo fue su mayor inspiración para poder escribir para niños, ya que desde que tenía cuatro años le comenzó  a escribir cuentos para dormir, por lo que pensó que podría cambiar de estilo, basándose en la infancia de su hijo y de lo que lo rodeaba, así como algo de su propia infancia.

Señaló que fue muy interesante, porque fue volver  a intentar ser niño de nuevo, lo que fue muy emocionante, recordar lo que le gustaba de pequeño y desarrollar la imaginación, ya que cree que la infancia es un momento en el que están todos los sentidos a flor de piel, donde todo se vibra con mayor intensidad.

El escritor agregó que los niños son un grupo prioritario que le divierte, por lo que ha intentado entretenerlos y transmitir vivencias, donde en lo particular de este libro escrito en versos tiene un mensaje especial que es la memoria  a los seres queridos.

El mensaje principal, es que los seres queridos no mueren, sino se mantienen con vida en la memoria  de quienes lo quieren, además de la propia historia, ya que en un momento el personaje central vive un problema que lo hace acordarse de lo que le gusta, como un tipo de reconstrucción individual.

La trascendencia, dijo Cavallo,  son los recuerdos de las personas que quisimos como los abuelos, en lo particular le gustaría que lo recordarán  como una buena persona que paso por la tierra dejando un pequeño grano de arena, y por lo que escribió y que sus familiares lo recuerden por marcar instantes  interesantes, por lo que recomienda vivir cada momento.

Por lo que para él fue muy importante que Edelvives, le diera la oportunidad d publicar con ellos, y que haber estado en la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, fue muy grato, donde el texto le llevó siete meses escribirlo, para después pulirlo, en el lapso de ese tiempo todo se daba en 11 silabas a su alrededor, puntualizó el autor.