Iván Serrano Jauregui

 Difundirán estas obras sonoras y coreográficas patrimoniales como parte de los festejos de Guadalajara como Capital Mundial del Libro 2022

 Historias del campo, amores y desamores, fiestas y más son los hechos que se narran y bailan a través de 15 sones y jarabes primigenios de los que muchos no se conocían pero que, gracias al trabajo de académicos del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD) de la UdeG, se han rescatado para legarlos a la cultura popular de Jalisco.

Se trata de obras que se han creado desde 1928 hasta la actualidad, y que cobran relevancia musical, dancística y estética en cuanto a la indumentaria de quienes los bailan.

Desde hace seis años se ha trabajado en el rescate de estas obras, declaró Ismael García Ávila, profesor investigador del CUAAD.

“Son 15 sones patrimoniales que restauramos a través de un equipo de trabajo y que se empezaron a articular de 1928 a la actualidad a través de tres grandes maestros de la danza (Francisco Sánchez Flores, María del Refugio García Brambila ‘Miss Cuca’ y Elisa Palafox)”, externó.

Estos temas musicales son “Las copetonas”, “El son de la Negra”, “El jarabe de Jalisco” (Jarabe largo ranchero), “El maracumbre”, “La madrugada”, “El enamorado”, “La jota tapatía”, “Las alazanas”, “La costilla jalisciense”, “La iguana”, “El pitayero”, “El caballito”, “La culebra”, “Los machetes” y “El jarabe de la botella”.

Dicho rescate de los temas llevó a que el Congreso de Jalisco emitiera un exhorto dirigido a las secretarías de Cultura y de Educación de la entidad para que se preserven, instruyan y difundan, comentaron los académicos.

El Director del Instituto de Investigaciones Estéticas del CUAAD, Efraín Franco Frías, apuntó que estas obras emanadas del folclor “son fundamentales para la idiosincrasia y la construcción de la identidad cultural del pueblo jalisciense y mexicano”.

Franco Frías adelantó que la interpretación sonora y coreográfica de dichos sones se darán a conocer en una serie de presentaciones en el Paseo Alcalde, como parte de los festejos de Guadalajara como Capital Mundial del Libro 2022.

“Estén pendientes porque podrán disfrutar no sólo la ejecución de estos sones y jarabes, sino también los estudios y análisis de cada uno”, expresó.

Añadió que desde del CUAAD se está trabajando en la grabación de los temas, pero también en una estrategia de difusión para que dichos temas musicales y sus coreografías lleguen a más sectores de la sociedad.

Como parte de las investigaciones, el maestro Mario Eduardo Mejía Íñiguez, profesor investigador del CUAAD, se ha enfocado en el proyecto “Bestiario de los sones tradicionales de jaliscienses”, cuyos estudios han revelado la historia de obras con temática de animales, sus creadores, la música y las coreografías.

“En ‘El caballito’, los pasos de baile están inspirados en las cabriolas de los caballos; mientras que en el de ‘La culebra’, los pasos emulan a la búsqueda del animal (que repta) en el piso; estos pasos tienen origen y propiedad intelectual”, detalló el académico en una demostración durante rueda de prensa.

 Estudian la estética en la indumentaria de los jarabes y sones

No puede haber baile en los sones y jarabes sin un vestuario que aporte al espectáculo; mismo que a lo largo de los siglos ha ido evolucionando y que tanto para el hombre y la mujer ha tenido adaptaciones en función del contexto histórico de la época.

Esa diacronía la ha estudiado García Ávila, quien no sólo se enfoca en que los estudiantes de la licenciatura en Artes Escénicas para la Expresión Dancística representen los bailes de forma impecable, sino que lo hagan con los atuendos indicados.

Para el caso de los sones jaliscienses, el investigador ha recurrido a pinturas de castas del siglo XVIII y de chinas y chinacos (guerrilleros durante la guerra de Independencia), para después basarse en fotografías y películas del cine nacional en el siglo XX.

“El primer traje es el de la pintura de castas, muy europeizado. Luego, en la época independiente es el de china y chinaco, que era como se vestía José María Morelos y Pavón, con un sombrero cordobés, y la bailarina porta un traje de doble olán y telas del siglo XIX”.

“Anna Pávlova y Alexander Volinini popularizaron el traje de china tapatía (diferente a la pablona), en 1919, que sube la falda a puntas. ‘Miss Cuca’ fue quien hizo el traje de listones que hoy conocemos y que utiliza el Ballet Folclórico de la Universidad de Guadalajara”, contó.

Más recientemente hubo adecuaciones para los espectáculos de los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011, donde las bailarinas tuvieron vestuarios vanguardistas, cuyos trajes tienen líneas de lentejuela para hacerles notar más teatralidad.

Estos diacronismos han articulado un discurso que tiene que ver con una suite musical de un ballet que va a articular el jarabe tapatío hasta la actualidad”, recalcó.

Un tema patrimonial para México

“El jarabe tapatío” quizá es el tema más popular que todo mariachi interpreta en el mundo; pero, a decir de los investigadores, no sólo es de Jalisco, sino nacional; situación de orgullo en el marco del 480 aniversario de la fundación de Guadalajara, que se recuerda este 14 de febrero.

“Es una de las piezas icónicas que social y culturalmente ya se reconoce como jarabe nacional, e identifica a todo México”, apuntó García Ávila, quien dijo que su origen data del siglo XVIII, pero que en términos estéticos como hoy se conoce, tiene alrededor de 100 años.