Por Héctor Medina Varalta

En el marco de la Feria Internacional del Libro (FIL) en Guadalajara, Eloína Gaxiola, presentó Nubes que dejan huella. Beatriz Rivas, escribe: en escenarios que van de Londres a Guanajuato, de Hampshire a la Ciudad de México y de la Primera a la Segunda Guerra Mundial, esta historia nos atrapa por la fuerza de su trama y de la fluidez de su narrativa. Eloísa Gaxiola tiene una voz ronca y seductora; quienes tenemos fortuna de conocerla, lo sabemos y la disfrutamos. También, por si fuera poco, posee una pluma fresca y profunda. Así que recorrer estas páginas es promesa de un buen rato de lectura amable y, en cierto modo, melancólica. Las memorias de un hombre que vivió dividido entre dos patrias, llaman la atención de los lectores desde la primera página.

Combinación de personajes

Por su parte, Eloína Gaxiola compartió que, es la historia de un personaje inglés-mexicano, ya que nació en México, que vivió la Segunda Guerra Mundial como piloto aviador en los famosos aviones, mejor conocido como mosquitos, muy famosos en esa época, que lograron muchos éxitos; y la historia de su padre que también fue piloto aviador en la Primera Guerra Mundial. La autora subraya que hace una combinación de personajes que son el mismo desdoblado o como se quiera ver. Esa es realmente la historia. Es el primer libro de Eloína Gaxiola, escribió otro libro, pero es autográfico.

Una abuelita que inculca en sus nietas el hábito de la literatura

La autora es publicista, toda su vida trabajó en el mundo de la comunicación: es publicaciones, específicamente y siempre tuvo el gusanito de escribir, cuando se retiró, se dijo: “ahora es cuando” y escribió el primer libro autobiográfico y después se atrevió a escribir,  Nubes que dejan huella, su primera novela. Asimismo, abrió las puertas de su alma y nos confesó, que sus nietas radican en Los Cabos, San Lucas y la autora en la Ciudad de México y todos los miércoles a las 9 de la noche se ven a través de la pantalla de su Laptop y les lee un cuento, es la forma en que se comunica con sus nietas. Por último, Gaxiola añadió, que muchos autores escriben por el placer de escribir, más que por la venta. Por supuesto, le encantaría que su libro se vendiera, pero en el remoto caso de no venderse, no importa, pues logró su objetivo, pues de acuerdo a sus palabras, es un logro muy hermoso.

Una novela que no sabrá decepcionarlos

Citando una vez más a Beatriz Rivas: Nubes que dejan huella comienza en 1899 y es narrada por Robert, el protagonista, quien nos cuenta sobre su madre, una bebita a quien abandonaron recién nacida en un convento y que probablemente fue hija bastarda del rey Leopoldo II de Bélgica. También habla sobre su padre, un hombre de la “rancia aristocracia inglesa” quien, desheredado por su progenitor pierde su fortuna y la vida confortable a la que estaba acostumbrado. Buscando nuevos horizontes y forjándose un destino diferente, la pareja llega a trabajar en las minas de un lejano y exótico país. En México, muchos años después, este hombre, tratando de descifrar su pasado, le narra la vida a la autora, quien, también muchos años después, decide ponerla en blanco y negro para el gozo de nosotros los lectores. Todas las vidas son tierra fértil para los escritores. La de Robert piloto de guerra, publicista y pintor, lo es aún más y Gaxiola lo refleja muy bien en estas páginas de amor y desamor, de destinos a los que no les queda más remedio que cruzarse de promesas truncadas, muertes tempranas e incómodas traiciones. Definitivamente, una novela que no sabrá decepcionarlos.

A modo de conclusión

Que mejor, que su hijo Jorge describa el interior de su propia madre: “En las nubes… para aquellos que no la conocen. Así ha vivido la autora. Una vida llena de vida, conectada a personajes únicos e inimaginables, rodeada de buenas compañías y cariño. Soñadora con la fantasía de un niño; con la experiencia y sabiduría que dan los años.

Siempre cerca de un libro y este mundo de letras que ha alimentado su corazón, la han acompañado en sus soledades y la han llenado de ilusión. Las palabras sobran para describir lo que es. Creo que cuando escribe se describe. Seguro sabrán mejor quién es y quién ha sido simplemente leyéndola. Admirando la dedicación, fuerza, carácter y corazón que la hace y la deshace. A su forma de afrontar los miedos que todos algún día tenemos y que entre ellos está escribir un libro, lleno en gran parte de sus historias y de lo que la ha rodeado.

“Esa es mi mamá: Eloína Gaxiola, un personaje valiente, honorable, único, con sabor mágico e irrepetible; a quien admiro, quiero, respeto y agradezco profundamente. Estoy seguro que esta novela será un viaje plasmado en blanco y negro. Y no será el último. Un viaje por las nubes que dejan huella”.