Redacción

“Hay personas que nunca se van del todo, que forman puentes, lazos, personas cuya forma de crear es una resonancia de lo que son como seres humanos, cuyo eco es tan fuerte que congrega en una misma nota los sentires de los que coinciden y de los que divergen”. Así lo dijo la Secretaria de Cultura, Giovana Jaspersen García, durante el Homenaje de Cuerpo Presente que se le realizó a Javier Arévalo, este mediodía en el Museo Cabañas, donde fue recibido y despedido entre aplausos por su familia, amigos y la comunidad cultural.
 La emotiva despedida, estuvo lejos de la solemnidad de una partida de este tipo, por el contrario, familia y amigos del maestro Javier Arévalo, lo recordaron como un hombre festivo, lleno de anécdotas y como un pintor excepcional, que a la par de su trabajo creativo motivó a jóvenes pintores que algún día fueron sus alumnos y hoy son artistas consagrados.
Lo que nos une no es una simple despedida, agregó Jaspersen García, “es palabra, memoria, testimonio y también legado. El maestro Arévalo habita hoy en cada trazo de su obra, como habita también la impronta de la primera emoción que sentimos frente a una pieza suya, sus pinturas son parte ya de un patrimonio y de un legado de las artes plásticas de nuestro estado”.
Por su parte, el artista plástico Martín del Campo, amigo de Javier Arévalo, recordó cómo en sus inicios el talento del pintor jalisciense fue reconocido por Agustín Yáñez, quien lo acercó al Dr. Atl, para que después, bajo la recomendación de este último, ingresara a la Academia de San Carlos.
“Javier no se ha ido, ni se va a ir. Javier va a existir, porque su obra no muere, su obra va a seguir siendo admirada por toda la gente de este país y fuera de México. Hablar de Javier, hablar de su historia, porque fue mi amigo durante muchos años, nos llevaría, días, meses y toda la vida”, concluyó Martín del Campo.
De igual manera hablaron sus amigos y compañeros de profesión, José de Alba y Sergio Galván, el primero hizo un recorrido por los viajes, la obra y el imaginario del maestro Arévalo. Mientras que Sergio Galván, habló como un alumno y un artista influenciado por su obra.
Finalmente su hija, Gabriela Arévalo habló del amor que su padre tuvo siempre por la pintura, tanto que siempre alentó a quienes estaban a su alrededor a vivir esta experiencia “epifánica”.
Además recordó la admiración que el pintor tuvo siempre por los muralistas que en su opinión fue el movimiento pictórico más importante del país, por ello destacó la importancia de “este merecido homenaje en este recinto, donde encontró su vocación y pasión de su vida y precisamente el autor de esta magistral obra, Clemente Orozco, le entregó su primer premio de pintura a los 10 años”.