Durante los pasados días 18 al 25 de octubre, se llevó a cabo el Octavo Festival Internacional de Títeres de Guadalajara, qué durante ésta edición, contó con Canadá como país invitado de honor, además de otras compañías internacionales, nacionales y desde luego locales. Se tuvieron  un par de presentaciones de libros,  un taller de dirección de espectáculos de títeres para niños, dos exposiciones interactivas y además, un par de estrenos y sesiones de intercambio con creadores.

En el marco de tan importante festival escénico de la ciudad, una de las compañías invitadas fue “Mano contra mano “del estado de Veracruz, que con su propuesta “Otras manipulaciones” deshebra la realidad  de la vida misma; apoyados visualmente con combinación de títeres, objetos y participación actoral, invitan al público a dar  un paseo variado por distintas historias y temáticas en un tono satírico, grotesco e incluso, poético.

Otras Manipulaciones no es sólo la representación del acto de animar y controlar un muñeco o figura articulada, es también la metáfora de esas manipulaciones, a veces groseras o sutiles que nos tocan a todos los seres humanos: “…las del poder, las del amor, las de las ideas, de la fe, de los medios, del status, de la moda, de los objetos que nos atan y nos definen, las tenaces manipulaciones del tiempo y las sutiles del olvido.”

La obra, nos invita a reflexionar sobre la realidad de la vida, o la ficción en qué se convierte la vida: “La ficción es la vida que no es, la que quisiéramos que fuera y nunca será”. Donde se nos concede el privilegio de manipular nuestros sueños en un anhelo de darle un poco de sabor a nuestra irritante cotidianidad, cuando el teatro deja de ser teatro y se convierte en la vida misma, dónde se manifiestan los enigmas de nuestro tiempo, dónde se conjugan en pretérito lo que somos, lo que no somos y lo que nos gustaría llegar a ser, pero ¿En dónde termina la ficción o los sueños y comienza la realidad?

La realidad comienza con la pobre mujer que mendiga una primera compra para poder entregarse a ese movimiento coreográfico denominado persignación, qué, como ritual bien efectuado, le asegure una jornada de venta exitosa y qué al ser atrapada por la jaula televisiva, es convertida en un payaso más del circulo de las banalidades y de felicidad disfrazada.

 La realidad comienza en una lujosa y exquisita sala congresista donde la mierda de primera y suculenta calidad, debaten, cuestionan y proponen eternas y pendejas comisiones para un país que necesita una tremenda y profunda limpieza; un país que necesita limpiarse primeramente de esa mierda que lo maneja y manipula de acuerdo a los interese que les convenga. Romper el hilo débil de la sumisión.

 La realidad también  podría comenzar con  el anhelo de una vida perfecta, que comenzamos a planear desde que nacemos y vamos a la escuela, nos titulamos, conocemos al amor de nuestra vida, nos casamos, tenemos hijos, tenemos nietos y ¿después? Nos ha devorado el tiempo, porque después llega la muerte, y todas esas reliquias que atesoramos a lo largo de nuestra vida, con buena suerte, terminarán en una venta de garaje o en la basura si contamos con mala; como en la basura terminan muchas veces los recuerdos.

Aunque la realidad también podría comenzar en la sala del cine, cuando la protagonista se escapa de la pantalla para proponerle al hombre que toda la vida la ha admirado que se escape a vivir con ella un tórrido romance porque una película se hace siempre para complacer a un público que paga una entrada.

Pero ¿Será todo  verdad en nuestra la realidad,  o será la ficción hecha realidad o la realidad convertida en  sueños? Tal vez todo dependa de nuestra capacidad para manipularla y convertirla en eso que realmente deseamos. O la capacidad que posean otros de manipularnos.