Redacción

Que los estudiantes de todos los niveles educativos vuelvan a las aulas es un tema que mucho se ha discutido durante la pandemia. Y en la más reciente emisión del webinar Reconstrucción, que se transmitió este jueves a las 19:00 horas por UDG TV Canal 44, especialistas abordaron las consecuencias de la educación a distancia con el tema “Reapertura y reconstrucción educativa. ¿Dónde estamos? ¿Prioridad nacional?”.

El Director de la Iniciativa de Innovación Educativa Global, de la Universidad de Harvard, Fernando Reimers, compartió sus conclusiones de la investigación que ha hecho sobre las acciones de los gobiernos con respecto a la educación en la pandemia.

“La conclusión es que ésta no iba a ser la peor crisis educativa, ni la mejor de la historia; sino que iban a ser las dos cosas a la vez, dependiendo del tipo de alumnos”, indicó.

“En esta pandemia ha habido más innovación que en muchos contextos anteriores, que nacieron de personas en colaboración con otras: la mayor parte de los profesores tienen más contactos con otros colegas de otros países; y eso es muy valioso”, detalló.

Aunque esas alternativas e ingenio para hacer más efectiva la educación han beneficiado a muchos estudiantes, que incluso han asumido con responsabilidad su aprendizaje, no es efectivo para todos. Esto no ha funcionado igual, por ejemplo, para todos los niños y las niñas, porque existen familias que han sido afectadas y “nadie ha aprendido cuando están estresados o tienen hambre, o no tienen acceso a la conectividad”, subrayó Reimers.

Puntualizó que, entonces, el desafío de las escuelas que reabrirán no es sólo resolver el problema de la pérdida educativa tras el déficit ocurrido por la pandemia, sino mantener las ganancias y rescatar a los niños que están en mayor riesgo.

Recalcó que se debe de apostar por modelos híbridos que no aten al estudiantado a estar sentado seis horas escuchando a sus profesores, sino que debe de haber horarios estructurados, e incluso tomar clases en áreas abiertas de los planteles.

El académico de Harvard añadió que debe haber mayor coordinación entre las autoridades sanitarias y educativas, y que las decisiones de cómo regresar a lo presencial parta de lo local y no de lo federal, que desconoce el contexto de cada localidad.

Rafael de Hoyos, socio fundador de Xaber y profesor de Economía del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), indicó que el porcentaje de estudiantes beneficiados con la educación a distancia es bajo.

“En México y América Latina más de 40 por ciento de estudiantes de educación básica vive en pobreza; más de 50 por ciento de los niños no tienen un dispositivo con acceso a Internet”.

“Además, necesitan ser complementados con la presencia de sus padres, que implica que ellos tengan el tiempo, escolaridad mínima y la capacidad mental fuera de estrés para guiar el proceso de aprendizaje”, recalcó.

A un año de que las escuelas cerraran en México, manifestó que no se percibe que haya urgencia de regresar. “Sabemos que hay pérdida de aprendizaje concentrada en los menos favorecidos”.

Cuestionó que ya están abiertos los bares, gimnasios y otros sitios, pero no las escuelas, y “eso está relacionado con una baja valoración de la educación como un motor o vía para alcanzar niveles de bienestar más altos”, subrayó De Hoyos.

“No hay una presión social de las familias por abrirlas, y eso hace que ningún político quiera asumir el riesgo. La situación en la que estamos parece que no es de emergencia ni crisis, ni siquiera nos estamos preparando con una estrategia para llevar a cabo acciones compensatorias en estudiantes: reducir carga curricular, asesorías, todo esto requerirá recursos”, señaló.

La Directora de Mexicanos Primero, capítulo Jalisco, Paulina Hernández, lamentó que a un año del cierre de escuelas públicas tampoco se ha puesto atención en las consecuencias emocionales y sociales para niños, niñas y adolescentes.

“El 30 por ciento de los adolescentes se dicen desmotivados, con coraje y tristeza por tener tiempo perdido; incrementó 400 por ciento la ansiedad y 150 por ciento la depresión”, enunció Hernández datos de las encuestas.

“Lo esperanzador es que hay una nueva relación entre las familias y las escuelas públicas; ya hay un toque de empatía del sentimiento del docente, y el docente le da importancia a la participación de las familias en la educación”, externó.

Recordó que los niños son una población en riesgo de abandono, que se debe de atender con planes de estudio más certeros y efectivos.

El Coordinador General Académico de la UdeG, Carlos Iván Moreno Arellano, apuntó que la pandemia obliga a que las universidades trabajen de la mano con las instituciones de educación básica y básica media.

“Hay una desconexión histórica, y eso nos ha llevado a contribuir de mejor manera a matizar y mitigar esta tremenda crisis educativa”, indicó.

Como en cada emisión, la analista y periodista Ivabelle Arroyo fue la moderadora del webinar.