Carlos Briseño 10 años de la primer destitución de un rector en la UdeG

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Gabriela Godínez García

Diez años han pasado desde aquel viernes 29 de agosto en que el entonces rector de la Máxima Casa de Estudios de Jalisco convocó al Consejo General Universitario (CGU), actividad que fue el inicio de un cambio en la Universidad de Guadalajara (UdeG) y de un conflicto que termino con la vida de Carlos Briseño Torres, a quien le llamaban sus allegados “maestro” y a su salida los mismos daban calificativos muy opuestos al cargo que a penas unas horas antes desempeñaba, cabe recordar que lo destituyeron al considerar que había cometido una causa grave.

Briseño vs Padilla

En conflicto entre el ex rector de la Universidad de Guadalajara Carlos Briseño Torres y el presidente de la Feria Internacional del Libro (FIL) Raúl Padilla López, inició cuando el primero denuncio supuestas irregularidades en el programa de trasplantes en los Hospitales Civiles a cargo del doctor Luis Carlos Rodríguez Sancho; quien fue investigado en su momento.

Asimismo se rumoraba que Briseño Torres tenía intenciones por ocupar un puesto político en el proceso electoral del 2009 o en el 2012 lanzarse como Gobernador del Estado, asunto que en diversas ocasiones aclaró y señalaba que “la clave para cualquier meta futura es concentrarse en lo que en este momento se está realizando y que a quienes se están representando se den cuenta de los resultados que se han obtenido y con ello, se abran las puertas”.

En julio del 2008, académicos de esta casa de estudios publicaron un desplegado en diversos medios de comunicación, en donde le pedían no intervenir en el asunto de las presuntas irregularidades en el programa de trasplantes, ante lo que respondió: “si me preocupara por las críticas que pudieran generar mis acciones, simplemente no actuaría, es normal que cuando uno actúa haya críticas y aplausos, siendo normal que haya  criticas”.

Aseguró que sólo actuó bajo la ley y que al conocer una irregularidad tenía que hacerlo del conocimiento de las autoridades correspondientes.

En el mes de agosto se agudizó el problema en la UdeG y el entonces rector señaló que estaba dispuesto a sesionar ante el Consejo General Universitario (CGU) para aclarar cualquier duda que se tuviera y reiteró que entendía las criticas como parte de la gran riqueza de opiniones que caracteriza a esta casa de estudios.

El 21 de agosto de ese año convocó a Consejo de Rectores que es un órgano de gobierno interno de la UdeG, compuesto por el Rector General y el Vicerrector Ejecutivo, así como los rectores de los Centros Universitarios, la directora del Sistema de educación Media Superior (SEMS), y el líder de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU), la cual duro varias horas y se llevó a cabo sin sobresaltos.

En este consejo el primer punto a tratar fue respecto al pronunciamiento realizado por los 13 rectores en el que señalaban que la UdeG estaba atravesando por una circunstancia inédita en la que se ponía en riesgo la armonía de los universitarios.

El entonces vicerrector Gabriel Torres Espinoza mencionó que si existía un problema que no se sabía si era de la universidad o del grupo político que la dirige, cabe señalar que no menciono nombres y que esa fue la primera sesión pública de dicho consejo en la que estuvieron presentes diversos medios de comunicación.

Después de haber permanecido durante más de 20 años en el grupo político comandado por el ex rector Raúl Padilla López, el finado rector señaló que esos lazos se habían roto por completo y que comenzaba una nueva etapa en la vida de esta Casa de estudios.

Admitió su participación en ese grupo político, dijo que fue por que creyó en sus propósitos de buscar  el interés institucional por lo que pidió disculpas a la sociedad, además de afirmar que no temía ser removido del cargo.

Días más tarde de haber dado estas declaraciones, destituyó a Padilla López de dos de sus cargos, reiteró no tener temor a ser destituido, ya que dijo no había mayoría en el CGU que pudiera estar por encima de la ley, por lo que pidió una auditoria a la Universidad de Guadalajara por parte de la Auditoria Superior de la Federación.

Además de señalar que no estaba de acuerdo que la universidad se dedicara al show bussines y tuviera que estar respaldando conciertos, ya que su función primordial es brindar educación y realizar investigaciones a favor de la sociedad y no dedicarse al espectáculo; refiriéndose al Auditorio Telmex.

Sesión conflicto 

El 29 de agosto del 2008, el entonces Rector General de la Universidad de Guadalajara Carlos Jorge Briseño Torres (qepd) convocó a sesión extraordinaria al Consejo General Universitario (CGU), en la cual el único punto a resolver era la aprobación del presupuesto ampliado de ingresos y egresos.

Durante esa sesión el único punto que se pudo tratar fue la aprobación del orden del día, sin embargo miembros de este consejo querían cambiar el orden del día para el que fueron convocados, señalando que era de extrema necesidad analizar la situación por la que atravesaba la Universidad.

Fue una discusión prolongada, debido a que el entonces rector argumentaba que se tenía que desahogar la sesión que él en su carácter de presidente había convocado y de quererse discutir otros puntos se podían tratar en asuntos varios, que inclusive también él tenía algunos temas que dar a conocer.

La sesión que inició minutos después de las 10 de la mañana se prolongó hasta aproximadamente la una de la tarde, hora en la que se escuchaban murmullos, se observaban caras de enojo y uno que otro sonido de “grillos” en la parte alta del Paraninfo “Enrique Díaz de León”, provenientes de los celulares, cuyo fin era señalar que había muchos “grilleros” en la sesión.

El entonces rector en su carácter de presidente somete a votación de los consejeros el orden del día y al no aprobarse da por terminada la sesión y se retira del recinto, acompañado del entonces Vicerrector Ejecutivo Gabriel Torres Espinoza, quedando solamente el secretario general Alfredo Peña Ramos.

Al retirarse Briseño Torres, el secretario general le pide regresar al no hacerlo toma el carácter de presidente y los miembros del Consejo  señalan que ante la falta del rector general al no haber cumplido lo que el Consejo General deseaba debía destituirlo, asunto que se aprobó por mayoría de votos.

Posteriormente se pidió elegir a un rector general sustituto, decidiendo por unanimidad poner en el cargo al entonces rector del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades, Marco Antonio Cortés Guardado quien desde ese momento a la fecha asume el papel de rector de esta casa de Estudios.

Después de ello se llevó a cabo una prolongada sesión con otro orden del día y nuevo presídium, en el que se aprobaron entre otros puntos la descentralización de las empresas universitarias, así como la creación del bachillerato general por competencias.

Cabe señalar que tanto Briseño Torres se amparó ante cualquier intento de destitución que pudiera tomar el consejo, por lo que el juez tercero de Distrito en Materia Administrativa concedió al rector general una suspensión provisional.

Este asunto llevo más de un año en los juzgados, hasta concluir con el suicidio de Carlos Briseño Torres el 19 de noviembre del 2009.

Briseño vs UdeG

Después de haber sido destituido de su cargo Carlos Briseño Torres, convocó a los medios de comunicación manifestando que era ilegal su remoción como rector, debido a que contaba con un amparo contra cualquier acto en su contra por parte del Consejo General Universitario.

Mencionó que era necesaria una reforma  ala Ley orgánica de la Universidad para evitar cacicazgos, asimismo informó con lágrimas en los ojos que tuvo que enviar  su familia fuera de la ciudad, por temor a que les sucediera algo.

A pocos días (4 de septiembre) el Tercer Tribunal Colegiado en Materia Administrativa, revoca la suspensión que se le había otorgado y le niega la suspensión definitiva. En ese momento el ex rector negó encontrarse mal de salud, debido a que había rumores de ello por lo que declaró “Nos mantenemos firmes, no hagan caso de rumores, no me he muerto, no me ha dado un infarto; tampoco pienso suicidarme, estoy firmemente decidido a continuar esta lucha”.

Al poco tiempo de iniciar su lucha se observó deserción de personas que lo acompañaron, esto se vio reflejado durante el mitin que convocó en el que se pudieron observar pocos colaboradores acompañándolo y tan sólo mil 500 personas manifestándole su apoyo, en ese momento acepto que se encontraba en una lucha desigual.

Por otra parte el rector general sustituto Marco Antonio Cortés Guardado nombró como nuevo vicerrector a Miguel Ángel Navarro Navarro y ratificaron como secretario general a Alfredo Peña Ramos.

Durante todo ese tiempo Raúl Padilla López se había mantenido al margen de la situación, hasta que se vio obligado a dar una entrevista a los medios durante la presentación del ganador del Premio FIL de Literatura, donde insistió que era un montaje fabricado por Briseño Torres y que no se sentía traicionado después de que este personaje lo destituyo de dos de sus cargos.

Cabe señalar que no sólo el ex rector fue retirado de su cargo, sino varios trabajadores de esta Casa de Estudios, quienes presentaron demandas ante la Junta de Conciliación y Arbitraje, muchos de ellos fueron liquidados y otros restituidos en sus cargos.

Pese  a ya no ser rector de la UdeG, Briseño Torres fue recibido en Casa Jalisco por el gobernador del Estado Emilio González Márquez, asunto que causo sorpresa al rector sustituto, quien dijo que “como era posible que lo recibiera con la apretada agenda del Ejecutivo”, además de que el ex rector no representaba “nada”; asimismo en esos días tomo protesta a los nuevos integrantes del CGU y a los rectores de Centros Universitarios y Directora del Sistema de Educación Media Superior.

Los abogados de Briseño Torres explicaron en el mes de noviembre que la solicitud de atracción que realizaron ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación no fue rechazada, sin embargo señalaron que en ese momento no se realizaría.

Fue en marzo del 2009 cuando Cortés Guardado rindió su primer informe de actividades y acepto que la UdeG fuera auditada por la Auditoria Superior del Estado de Jalisco, sin embargo pidió una prórroga hasta junio para entregar la información que se les requirió.

A unos días de cumplirse un año de la destitución como rector general, el Tribunal Tercero de lo Administrativo sobreseyó el caso al considerar que era un asunto laboral y no administrativo.

Ante esta situación los abogados de Briseño Torres consideraron inadecuadas estas acciones, debido a que la relación entre el  ex rector y el CGU no era obrero patronal, sino que ambos son los máximos órganos de gobierno de esta Casa de Estudios. Por su parte la UdeG mediante un comunicado de prensa, señaló que esa resolución confirmaba que la actuación del Consejo estuvo apegada a derecho.

Fue el 19 de noviembre cuando terminó la lucha del ex rector al ser localizado sin vida al interior del baño del despacho de su casa, en donde de acuerdo a las primeras investigaciones señalaban que se había privado dela existencia.

El cuerpo fue trasladado a la Barca Jalisco, de donde era originario; la UdeG tan sólo emitió un comunicado en el que el rector sustituto dijo que estaba consternado por la perdida, sin embargo no realizaron homenajes a quien fuera rector por año y medio de esta Casa de Estudios.

Al funeral acudieron autoridades estatales como Emilio González Márquez, el secretario general de gobierno Fernando Guzmán Pérez Peláez, así como el entonces presidente electo de Guadalajara Aristóteles Sandoval Díaz.