Redacción 

Académico de UDGVirtual explica que la mezcla de culturas como la precolombina y la europea hacen que las celebraciones sean tan distintivas

 La próxima celebración de Día de Muertos debe ser una oportunidad para aprender más sobre ésta y otras tradiciones mexicanas, que tienen como característica la influencia de distintas culturas, indicó Luis Gabriel Hernández Valencia, coordinador de la licenciatura en Gestión Cultural de UDGVirtual.

“El fortalecimiento de este festejo no se ha acompañado de la explicación sobre lo que significan los elementos que conforman la tradición. Por ejemplo, en Guadalajara el Día de Muertos era una celebración como tal, debido a la influencia de la cultura española y el rechazo a lo indígena, no había ofrendas a los muertos”.

El académico miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) explicó que la celebración de esta fecha tomó fuerza a fue a partir de los años 80 y 90, con la difusión de esta tradición en otros lugares, como un atractivo turístico.

“La celebración ha tenido como dos grandes variantes: la carnavalesca que implica desfiles y festivales como el que recientemente hubo en la Ciudad de México, y la otra que está más vinculada con las creencias y con la religión”.

Hernández Valencia explicó que incluso en Jalisco, las formas de celebración pueden variar, en aspectos tan simples como la forma en la que se prepara el pan de muerto, el tipo de flor que se utiliza en las ofrendas o la preparación de algunos otros alimentos que se ofrecen a los familiares difuntos.

Datos que hay que saber

De acuerdo con el investigador, es importante saber que el nombre más adecuado para los altares, debe ser “ofrendas de muertos”, ya que los altares estaban hechos para las deidades o santos, y en el caso de los difuntos, se trata más de un ofrecimiento en su memoria.

Agregó que la estructura de estas ofrendas puede variar dependiendo de la región donde se celebre. En algunos casos la ofrenda puede tener tres niveles; el inferior se refiere al infierno, el de en medio al purgatorio, y el nivel superior al cielo, por lo que es importante colocar las imágenes de los familiares muertos, en éste último.

Otro ejemplo es la ofrenda de nueve niveles que se elabora en las comunidades purépechas, los cuales hacen alusión a los nueve cielos purépechas: “Por eso hay que conocer muy bien de dónde estamos tomando la referencia para nuestra ofrenda, y conocer lo que significa”.

Concluyó mencionando que en algunas culturas se usan cantos para ahuyentar al diablo y recibir a las almas de los muertos en un ambiente de santidad con la presencia de Dios.