Redacción

Las ciudades no son una escultura, no están hechas sólo para admirarse sino para hacer posible la vida en sociedad; y a pesar de las desigualdades, su enfoque principal es el bienestar del ser humano. 

Así lo afirmaron Carlos Alberto Crespo Sánchez y Jorge Navarro Serrano, de la Universidad Autónoma de Guadalajara, en su conferencia “Escalas, procesos y conformación del habitar humano” con la que cerraron el foro internacional “Ciudad y Arquitectura. Formas diversas de habitar, 2020”, que organizó la UAG con la participación de la Universidad Nacional de Colombia y la Universidad Central de Ecuador. 

Los expositores Crespo y Navarro ilustraron su conferencia con el caso de Guadalajara, desde su fundación en 1542 hasta la metrópoli que es en nuestros días, un proceso que inició con el asentamiento seguro de los castellanos, un centro con reminiscencias romanas y moriscas; luego la “república de indios”, es decir, los barrios donde habitaban los indígenas; la formación de zonas o colonias, y ya en el siglo XX las zonas industriales, hasta convertirse en una gran zona metropolitana debido al crecimiento de municipios como Zapopan, Tlaquepaque, Tonalá, etcétera. 

Explicaron que el barrio es clave en la identificación de los individuos que lo habitan ya que ofrece elementos comunes como la iglesia, el mercado, las fiestas patronales, la casa de “fulanito o fulanita”, las tiendas. Sin embargo, el rol del ser humano cambia cuando sale de su casa o barrio para integrarse al conjunto metropolitano donde trabaja; en la calle participa de un entorno diferente, por lo cual la arquitectura debe considerar estos elementos para hacer eficiente el plano urbano. 

Así mismo, mencionaron la dicotomía existente entre lo rural y lo urbano y explicaron los factores que determinan en la actualidad el concepto de lo urbano: 

-Un encuentro constante con lo emergente, lo contingente, lo no planeado. 

-Una reducción de las normalidades debida a la diversidad y a la formación heterogénea de los individuos. 

-Una estructura en constante proceso. 

-Un desequilibrio permanente. 

-Entorno de disensos, de contradicciones motivadas por la desigualdad y la política. 

-Invitación a lo lúdico. 

-Improvisación constante. 

-Movimiento continuo. 

-Una fábrica de deseos. 

La calle se convierte en un escenario que afecta, para bien o para mal, la conducta del ser humano. De ahí la importancia que tiene el ejercicio de la arquitectura, el de aprovechar el espacio para construir y preservar ambientes habitables que favorezcan la interacción entre los objetos creados y la respuesta de los sujetos que lo aprovecharán. 

Al finalizar la exposición, los arquitectos Carlos Crespo y Jorge Navarro respondieron preguntas, algunas de ellas de participantes extranjeros, muy puntuales sobre la Plaza Tapatía. 

El foro en modalidad virtual, en el que participaron alumnos y docentes de las tres universidades, se organizó con la finalidad de entender el papel de la arquitectura en el desarrollo de las ciudades y explorar nuevos nichos de acción profesional.