Redacción 

Proponen nombrar al Antiguo Hospital Civil de Guadalajara como Patrimonio Cultural Tangible de México

 La comunidad del HCG conmemoró el 227 Aniversario Luctuoso del insigne obispo Fray Antonio Alcalde y Barriga, Benemérito de Jalisco y fundador del  Hospital Civil de Guadalajara y de la Universidad de Guadalajara, cuya obra, legado de los jaliscienses, perdura y sigue rindiendo frutos en el campo de la salud, la educación y la beneficencia.

Para honrar la vida y obra del llamado “Fraile de la Calavera”, la Asociación Cultural del Antiguo Hospital Civil de Guadalajara “Fray Antonio Alcalde” organizó un evento conmemorativo en el Auditorio de la Torre de Especialidades, en el que su presidente,  Gerardo Antonio Rojas Sánchez, dio a conocer que se ha solicitado que el edificio que alberga el Antiguo Hospital Civil de Guadalajara sea considerado Patrimonio Cultural Tangible de los Mexicanos.

Durante el acto, el maestro Juan Real Ledezma, autor del libro Utopía y acción de Fray Antonio Alcalde 1701-1792 y Universidad de Guadalajara: Síntesis histórica, dictó una conferencia titulada “Fray Antonio Alcalde, Humanista y Humanitario”, en la que brindó un vasto panorama sobre quien fuera este trascendental personaje. Ubicó a Antonio Alcalde como un hombre de religión, inteligente y sensible, educado desde corrientes humanistas, y comprometido en actuar consecuentemente. Real Ledezma destacó dos vertientes halladas en las obras del Fraile, la humanista educativa y la humanista hospitalaria, por ello, sus obras de mayor trascendencia, la Universidad de Guadalajara y el Hospital Civil de Guadalajara.

De  acuerdo con Real Ledezma, diversas personalidades han visto en la obra de Alcalde la trascendencia social a través del tiempo, tal es el caso del político, académico e historiador mexicano, Jesús Reyes Heroles, quien al hablar de Fray Antonio Alcalde mencionó en alguna ocasión “admiro en nuestro días la espléndida obra educativa de Alcalde, y la fundación de un hospital de mil camas, donde aún en la actualidad es de gran dimensión y difícil de superar”.

En el evento estuvo presente el Coro del Estado de Jalisco, dirigido por  José María López Valencia, que interpretó temas clásicos en honor a Fray Antonio Alcalde.

Con la representación del director general del Hospital Civil de Guadalajara, Jaime Andrade Villanueva,  Rafael Santana Ortiz, director del Antiguo Hospital Civil de Guadalajara “Fray Antonio Alcalde”, reconoció la magna obra del insigne obispo, que nunca vio concluida, pero que a más de dos siglos de inaugurada nunca ha cerrado sus puertas. “El Hospital Civil de Guadalajara, a lo largo de la historia se ha convertido en una de las instituciones de mayor trascendencia en el centro-occidente de México, y se destaca en el campo de la asistencia social, enseñanza e investigación en nuestro país. La vida y obra de este gran hombre, Fray Antonio Alcalde y Barriga, nos motiva y compromete a dar lo mejor para que su obra florezca por siempre aún con el paso de tiempo y de las personas”, recalcó.

Al cierre del acto conmemorativo, autoridades hospitalarias, universitarias, gubernamentales y eclesiásticas, rindieron una guardia de honor ante la efige del benefactor que cambió el rumbo del acontecer social de la Guadalajara de su época, cuya obra permanece vigente.

El dato. Fray Antonio Alcalde y Barriga nació en Cigales, España en 1701. Llegó a la Nueva Galicia a la edad de 70 años como obispo de la diócesis de Guadalajara de Indias, a la que arribó el 12 de diciembre de 1771. Durante su prolífica vida realizó innumerables obras en favor de los más necesitados y del desarrollo social en materia de educación, salud y vivienda.  Se le reconoce la fundación de la Real Universidad de Guadalajara, proyecto autorizado por el rey Carlos IV, y por la construcción del Hospital Real de San Miguel de Belén, actualmente Hospital Civil de Guadalajara, con su iglesia, convento y panteón correspondiente. Este nosocomio, que abrió sus puertas el 3 de mayo de 1794, sigue activo con la misma mística de su fundador, al servicio de la “Humanidad Doliente”.