Redacción

La hipertensión es un enemigo silencioso. Se encuentra a la cabeza entre los factores de riesgo para detonar problemas cardiovasculares graves, como el infarto de miocardio, los accidentes cerebro-vasculares o la insuficiencia cardiaca, entre otros.

Se considera que una persona padece hipertensión arterial cuando no puede mantener su presión arterial por debajo de 140 y 90 milímetros de mercurio, en sus niveles sistólico y diastólico. Y aunque es un trastorno de fácil diagnóstico -se recomienda medirse cada año o dos veces al año cuando ya se padece o tiene predisposición- la mayoría de los afectados desconoce que lo es.

La prevención y control también está al alcance de la mano: El consumo de sal es una de las causas más frecuentes para tener presión arterial alta; por tanto, comer menos sal previene la hipertensión y reduce en un 25 por ciento el riesgo de ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares.

Las personas con diabetes son uno de los grupos con mayor riesgo de presentar hipertensión arterial, ya que más del 80 por ciento de los pacientes con diabetes tipo 2 también sufren de hipertensión, y además, por lo general, necesitan mayor número de medicamentos para normalizar las cifras de tensión arterial.

Millones de adultos en todo el mundo padecen hipertensión arterial y, según datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012 (ENSANUT), en Jalisco el 14.4 por ciento de la población adulta la padece; es decir, alrededor de 706 mil 449 jaliscienses. A pesar de esta cantidad, el Estado se encuentra por debajo de la media nacional, que es de 31.5 por ciento.

De los 706 mil 449 adultos de 20 años o más que la citada encuesta identificó padecen hipertensión arterial, apenas 353 mil 224 han sido diagnosticados por un médico (prácticamente el 50 por ciento); y de éstos solo 258 mil 559 se encuentran en tratamiento farmacológico y únicamente 38 mil 148 tienen el padecimiento controlado de forma adecuada.

La hipertensión arterial es considerada una patología silenciosa, ya que generalmente no se manifiesta a través de síntomas específicos. Si bien la enfermedad puede matar a muchas personas, es también una enfermedad tratable con la cual se puede convivir sin afectar la calidad de vida.

La hipertensión puede causar además insuficiencia renal, ceguera, vasculopatías periféricas y una pérdida prematura y silenciosa de las capacidades cognitivas porque afecta la irrigación cerebral.

Recomendaciones

  • Se recomienda consumir menos de cinco gramos de sal o dos mil 300 miligramos de sodio al día. En México, el consumo asciende a casi 11 gramos diarios.
  • Evitar alimentos procesados, envasados y listos para consumir, además de los embutidos.
  • Leer las etiquetas para conocer los datos nutricionales.
  • Comprar y consumir alimentos procesados bajos en sodio (menos del 15%).
  • Entre los alimentos que contiene más sal figuran los bolillos salados, los cubos de sopa, carnes procesadas, quesos, comidas preparadas y enlatadas, sopas, papas fritas y salsas.
  • Utilizar especias sin sal para hacer las comidas más apetecibles.
  • No agregar sal a la comida en restaurantes.
  • Cuidar el peso corporal, la circunferencia de la cintura y el porcentaje de grasa corporal dentro de valores normales.
  • Realizar actividad física.