Pescado, una opción saludable todo el año

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Redacción 

  • Su consumo aporta ácidos grasos como el omega 3, que está asociado a la reducción del colesterol

El pescado suele consumirse por algunas familias únicamente durante la temporada de Cuaresma, sin embargo es un alimento tan completo que debe formar parte de la dieta diaria de los mexicanos.

La nutrióloga de la SSJ, Sigrid Pimentel Martín, explicó que este alimento debe formar parte de una dieta equilibrada, cuya ingesta recomendada es de hasta cuatro porciones de 150 gramos a la semana.

La especialista detalló que el pescado es un alimento de gran valor nutricional, ya que aporta  proteínas y vitaminas como B1, B2, B3, B5 y B12, así como A, D y E.

Otra de las ventajas, abundó, es que posee ácidos grasos poliinsaturados como el omega 3, el cual  está asociado a la reducción de los niveles de colesterol, además de que retarda el proceso de acumulación de grasa en las arterias.

“Existen alimentos típicos de la Cuaresma que podrían consumirse de forma más frecuente con el objetivo de enriquecer la dieta, ya que en México muchas veces se comete el error de pensar que si no se consume carne, no se come”, expresó Pimentel Martín.

Agregó que dejar de lado el consumo de carne, no debe representar un sacrificio, ya que incluso contribuye a que la dieta sea más diversa.

“El pescado es el protagonista de las mesas durante los días de Cuaresma por considerarse un animal de agua sin impurezas, pero es importante recalcar que este alimento debe consumirse no sólo en esta temporada, sino todo el año. Existen una gran variedad de pescados que se pueden consumir como: salmón, trucha, bacalao, guachinango, sardinas o atún”, mencionó.

No obstante, Pimentel Martín indicó que por tratarse de un alimento que por sus características puede descomponerse fácilmente, siempre es importante verificar que se encuentre en condiciones óptimas antes de consumirlo.

Uno de los aspectos en el que se tiene que poner especial énfasis es que la piel o escamas deben estar limpias, brillantes y resbaladizas. El pescado muy fresco huele a agua de mar, a algas o a agua dulce; aunque si no huele a nada, se puede considerar que está fresco. Si desprende olor fuerte como a amoníaco, no está en buen estado y su consumo es riesgoso.

La nutrióloga agregó que se debe evitar consumir el pescado crudo o “cocido” en limón, ya que esto incrementa el riesgo de que el alimento pueda estar contaminado y que, como consecuencia, al consumirlo se padezca de una infección.

Finalmente, señaló que a la hora de cocinarlo, lo recomendable es emplear aquellas técnicas en las que no se necesite aceite, como por ejemplo al horno o a la plancha, para no incorporar grasas saturadas.