Gabriela Godínez García

  • La tasa de sobrevivencia, si la enfermedad se detecta a tiempo, es del 99 por ciento

El seguimiento para las mujeres que padecieron cáncer cérvico uterino es fundamental para descartar cualquier reincidencia o expansión de la enfermedad.

Oscar Joel Carrillo Garibaldi, médico adscrito a la Clínica de Pelvis del Instituto Jalisciense de Cancerología (IJC), explicó que después de la cirugía y el tratamiento, deben continuar las revisiones médicas cada cuatro meses durante los primeros dos años; cada seis meses a partir de los cuatro años y, a partir de los ocho años, lo recomendable es una revisión anual.

El IJC es una institución de alta especialidad, en la que se concentran pacientes con diversas enfermedades oncológicas que se abordan de manera multidisciplinaria, incluyendo el cáncer cérvico uterino.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), durante 2018 en México se presentaron 7 mil 869 casos nuevos de este tipo de cáncer, segunda causa de muerte en el mundo.

Para Carrillo Garibaldi, estas cifras indican que sigue siendo una enfermedad importante en la salud, ya que se estima que cada cuatro horas se reporta un nuevo caso. En el IJC, durante el año pasado se atendieron 212 casos nuevos de cáncer cervicouterino.

Uno de los principales factores de riesgo para desarrollar este tipo de cáncer, es contraer el Virus del Papiloma Humano (VPH), por lo que a las mujeres se les recomienda aplicarse la vacuna, especialmente entre los 9 y los 14 años de edad.

El riesgo de padecer la enfermedad se potencia si además suelen consumir tabaco y alcohol con regularidad, o si tienen VIH. De acuerdo con las cifras del propio IJC, el rango de edad de las personas que padecen cáncer cervicouterino abarca de los 40 a los 59 años.

El médico oncólogo indicó que para detectar a tiempo la enfermedad se debe acudir cada año con un especialista para que se realicen el estudio papanicolau, sobre todo si ya iniciaron su vida sexual.

El principal signo del padecimiento es el sangrado coital, intermenstrual o después de la menopausia.

Carrillo Garibaldi agregó que el diagnóstico depende de la evolución de la enfermedad, aunque existe la posibilidad de que se deba retirar el útero, por lo que es indispensable que se atiendan de inmediato.

Indicó que como parte del tratamiento se les deberá dar quimioterapia y radioterapia, previo estudio tomográfico, para detectar la magnitud de las afectaciones; así como realizar una biopsia de la zona afectada.

Finalmente, destacó que la tasa de sobrevivencia de cáncer cérvico uterino es de 99 por ciento si se detecta a tiempo; del 70 por ciento si se detecta en el estadio clínico uno; del 65 por ciento si se detecta en el estadio dos y del 50 por ciento si se detecta en los estadios tres y cuatro, que son las fases más avanzadas.

 Casos atendidos por el IJC

Año Procedimientos
2016 210
2017 207
2018 212