Gabriela Godínez García

Un superhéroe no necesariamente necesita capa ni espada para lograr salvar vidas, sino con tener un gran corazón y la voluntad de servir a los demás con eso se convierten en héroes, súper personas que se quedan en la vida de los que han salvado y que su recompensa es verlos bien y recibir un abrazo o una sonrisa.

Al doctor Sergio Gallegos, lo conocen por su notable labor como oncólogo pediátrico, pero sobre todo por convertirse en el súper héroe de los niños y adolescentes que atienden a quien no solo brinda atención a la enfermedad que padecen, sino que alienta a sus corazones con un rato agradable a través de múltiples disfraces con los que a cada día lo pueden ver en el Séptimo piso del Hospital Civil Nuevo “Juan I. Menchaca”.

Él se define como un oncólogo pediatra de 46 años de edad, el cual se siente tapatío a pesar de no haber nacido en Guadalajara, siempre perfeccionista y con algunos talentos que pone al servicio de sus pacientes, buscando siempre como principal objetivo salvar su vida y se curen de la leucemia y que hagan una vida normal, con los sueños e ilusiones de un niño.

Mencionó que decidió ser médico porque su madre le enseñó a que se debe ayudar a las personas y siempre le atrajo la medicina por ser una buena oportunidad para ayudar, por lo que conforme ha ido ejerciendo esta profesión se ha dado cuenta que es una forma de tocar el corazón de la gente y transformar sus vidas.

“Un buen trabajo médico puede transformar toda la desesperanza, y una situación muy angustiante en retomar la vida normal, o incluso si uno no se prepara bien y hace algo mal, puede dejar secuelas que frase 1cambian para siempre la vida del paciente de forma adversa”, indicó el especialista.

Al cuestionarle cómo vive el día a día con las sonrisas de los niños o en ocasiones las lágrimas de otros al perder la batalla en contra de ese gran mal llamado cáncer, indicó que es la vida que decidió al decidir ser oncólogo pediatra donde se sabe que todos los días lucha junto al paciente por salvar su vida, y que cuando el cáncer fuera el que ganará lamentablemente esto iba a conducir al fallecimiento.

Hay ocasiones en que se les debe dar noticias lamentables y se tiene que afrontar esta situación, sin embargo enseguida se presentan pacientes que llegan contentos porque acaban de sacar buenas calificaciones, o que ganó el campeonato nacional charro en su categoría, o trae a su novia porque quiere que lo acompañe en el último día de su tratamiento, por lo que deben de mantener un equilibrio emocional y que cada paciente reciba lo mejor de él cada día.

Gallegos mencionó que también su padre le enseñó que los problemas de la casa se deben de quedar allá, sin embargo en el momento en que fallece un paciente no puede evitar llegar triste a su hogar o en el día a día al tener un hijo adolescente con el que a veces hay disgustos, trata de tomarse unos minutos todas las mañanas para agradecer a Dios que está vivo y todas las bendiciones que le envía, toda la gente que lo ama y todo lo que le ha dado, su bondad para con él y sus seres queridos, además de pedirle fuerzas para hacer su lucha de todos los días para que sus hijos sean personas de bien y que sean felices, que pueda obtener el sustento diario, que le de la fuerza para acudir a su trabajo y poder ser el héroe que sus pacientes necesitan, así como la inteligencia y el amor suficiente para poder tener éxito.

“Yo soy un sobreviviente de cáncer y a mi me visitaban payasos cuando estaba hospitalizado y los payasosfrase 2 me hacen olvidar que me sentía mal, entonces cuando era estudiante de medicina disfrazado de payaso iba al hospital Civil Fray Antonio Alcalde y en 1991 al Juan I Menchaca sin saber que aquí iba  a terminar yo trabajando, después por el internado, servicio social, residencia, pues va quedando el payaso en segundo
plano, queda guardado en un morral, y me empiezo a disfrazar para que los niños se entretengan el día del niño, ero los motivos han ido evolucionando, hoy me disfrazo porque busco tener un momento de intimidad con mis niños, de mejorarles la actitud y las ilusiones”, indicó el médico.

También dijo busca hacer sentir a los pequeños que ellos son héroes y que si su doctor puede convertirse en rey y tener a sus princesas, ellos pueden soñar lo que quieran en su vida y que si se ponen a trabajar en ello con empeño y pasión pueden lograr lo que quieran, por lo que trata que un momento ordinario como es venir a consulta a un hospital se transforme en un momento extraordinario y decirles que para él son importantes y que hace todo lo necesario para salvar su vida.

Por último envía un mensaje a sus compañeros médicos de que recuerden por qué entraron a  estudiar medicina, que recuerden la ilusión que tenían por salvar vidas, por ser héroes de las personas, por transformar las vidas que ellos tocarán, por lo que les recomienda que no se dejen absorber por el sistema, reconociendo que se trabaja en condiciones muy difíciles, donde pueden recibir 20 o 30 pacientes, pero no se les debe olvidar que ese paciente solo va a ver un médico ese día, el cual es muy poderoso y muy importante para él, por lo que cada consulta deben darla con amor y con ello les va a ir mucho mejor y van disfrutar al máximo su práctica médica y si solo quieren cumplir los invita a dedicarse a otra cosa.