Gabriela Godínez García

Ante la pandemia que estamos viviendo con el Covid-19, es fundamental dar a conocer cuáles son las enfermedades que se han presentado de manera epidémica en nuestra sociedad; por lo que, atendiendo este planteamiento, para lo cual el profesor investigador del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) de la Universidad de Guadalajara (UdeG), David Carbajal, nos dio a conocer aspectos importantes sobre algunas de las epidemias que afectaron a la población de Guadalajara durante el primer tercio del siglo XIX.

Señaló que “generalmente uno tiende a investigar la ciudad de Guadalajara, después del periodo colonial, uno intenta buscar una jurisdicción más amplia en el Estado de Jalisco, sin embargo en el primer tercio del siglo XIX, quienes tienen un registro de las personas que se morían y de qué morían no era propiamente el Estado, sino el obispado de Guadalajara, en sus parroquias cada párroco tenía sus libros de bautizos, matrimonios y defunciones”.

HISTORIA

“Por lo que a partir de estos conocimientos, nos preguntamos cuáles fueron las epidemias que provocaron dudas entre los feligreses del obispado de Guadalajara, y con ello se descubrió que en 1804 se presentó una epidemia de sarampión que quitó la vida a muchos infantes principalmente; en 1814 se presentó una epidemia de tifo exantemático; posteriormente, ya en el México independiente nuevamente se dio una epidemia de sarampión en 1825 y en 1830 otra de viruela, para que en el año de 1833 recibiéramos un nuevo agente patógeno que fue la bacteria del cólera morbus que también cobró muchísimas vidas”, indicó el historiador.

Asimismo dio a conocer que “En 1883 –ya en el México independiente- cuando se incrementó muchísimo la tasa de mortalidad en Guadalajara era muy difícil que se llevara a cabo todo este proceso de velación y que las personas pudieran hacer oración para despedirse, sino que se llevaba a fosas comunes, se les tiraba una gran cantidad de cal, luego el cuerpo, luego otra gran cantidad de cal, por lo que coloquialmente lo conocían como el método de la capirotada”.

Nos damos cuenta que si bien es cierto que el ser humano reacciona de manera individual y colectiva al sentir una amenaza como lo es una epidemia, tenemos que ver que en cada época las características tecnológicas, económicas, sociales y de comunicación juegan un papel muy importante, un ejemplo de ello fue La epidemia de 1812 que la cual inició en Cuautla  y que tardó alrededor de dos años y medio en llegar a Guadalajara, porque iba de población en población, asimismo en 1833 con la epidemia del cólera la cual tardó alrededor de 5 meses de llegar de Tampico a Guadalajara, sin embargo en 1918 la pandemia conocida como influenza española hay autores que mencionan que cobró más de cien millones de vidas en todo el mundo, esta se presentó en Jalisco en un lapso muy corto, porque en ese momento ya teníamos el ferrocarril y hubo lugares donde cobró más vidas.

Es importante resaltar que los médicos, los epidemiólogos, las autoridades, tienen los conocimientos para intentar que una cantidad menor de la población se contagie y después el número de personas que pierde la vida sea más reducido, sin embargo son  los historiadores quienes por formación tienen la posibilidad de analizar en conjunto y en perspectiva todas las medidas y reacciones que pueden contemplar en una epidemia y se dan  cuenta qué medidas son las más efectivas para disminuir el número de víctimas.

El especialista resaltó que cada epidemia tiene sus agentes patógenos, con sus sintomatologías físicas; sin embargo hay otras consecuencias entre las personas: las psicológicas, que se reflejan en especial en ataques de temor o incluso paranoias o psicosis, al grado de que se canalizan buscando culpables, inclusive en el ámbito religioso, mediante el que se manejan como “castigo divino” por la vida pecaminosa.