Quinta y  última parte

Héctor Medina

De acuerdo al Diccionario Enciclopédico de las Sectas (tercera edición) los datos estadísticos de 1998, La iglesia internacional de Cristo se componía de unos 138 mil adeptos, agrupados en 350 iglesias (congregaciones locales) establecidas en 153 países de América: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Perú, etc.); en Europa: Inglaterra, Francia, España, etc. La central se encuentra actualmente en Los Ángeles, California. En México tiene 3 mil cien miembros activos o formales; a sus reuniones asisten 4 mil 273 (datos de 1998).

El daño mental

Algunos de los muchachos que Carmen y Manuel conocieron en la secta, han tenido una vida muy terrible, para sobreponerse les ha costado muchísimo. Carmen conoce a una persona que quedó muy dañada y que no quiere saber nada de Dios. Pero hay otros que han empeorado su situación pues al sentirse solos buscaron una fuga en el matrimonio, alcohol o drogas para sustituir ese vacío existencial. “De hecho-comenta Carmen-una persona muy tomada le habló a altas horas de la noche para comentarle que había pertenecido a esa secta y que se encontraba sumamente deprimida por todo el daño que le habían causado.

A mí-menciona Carmen- una de las situaciones que me llevaron a esa secta fue mi deseo de buscar a un Ser Supremo, a un Todopoderoso y cuando me ponía a orar le pedía que si estaba en un lugar equivocado que me abriera los ojos. En todo individuo-dice la Biblia- hay una parte destinada a Dios, es un vacío que con nada podemos llenar y ese vacío es el que todas las personas buscamos llenar; creo también que todas las personas están ahí por ello: nos hace falta Dios, nos hace falta algo especial. Entonces, estamos así, como más sensibles a recibir ello.”

Nada volverá a ser igual

Pero aparte, la vida de un ex sectario nunca volverá ser igual. De todos modos, la naturaleza del ser humano es ir por etapas. Pero si la vida dio un gran giro ya no volverá a tener la misma dirección porque es un daño irreversible. Por su parte, Manuel aún cree en un Ser Superior, pero de religiones, ninguna. Porque después de esta experiencia le tomó dos años andar yendo aquí, allá y más allá, llegando a la conclusión de que ningún ser humano puede interpretar el verdadero sentir o el verdadero deseo del Ser Supremo, porque se van a dejar llevar por sus propios intereses, por lo material, por las atracciones físicas. De hecho, lo único cercano, es Jesús; y hubo más gente, pero inclinándose por su propia filosofía. Lo bueno es lo que considera que lo mantiene y que no dejó que se rompiera esa fe, que existe gente que no es perfecta pero que quiere hacer el bien.

 

La opinión de un experto en sectas destructivas

Todos somos susceptibles de ser captados por una secta. El famoso escritor, periodista e investigador en sectas, Pepe Rodríguez, escribe en su libro Adicción a Sectas: Esta comunión intensa de sentimientos, de comunicación humana, es patrimonio funcional exclusivo de los pequeños grupos. Por eso, las “sectas”, en su sentido más amplio, y las sectas destructivas en particular son dinámicas increíblemente atractivas para los individuos más frágiles, para todos aquellos que, en un momento dado de su vida, necesitan encontrar un mundo a su medida. El dogma, la creencia particular de cada grupo, es lo de menos. Lo que engancha a un individuo a una secta no es lo que cree sino el cómo lo cree. Los dogmas no son más que una pantalla que sirve de coartada para justificarse la necesidad de administrarse-en el sentido dado al término en relación a las conductas adictivas-una experiencia emocional intensa. Sentirse creyente de tal o cual deidad o ideario, al margen de servir de soporte para tejer la sensación subjetiva de formar parte de “algo” trascendental, parece más honorable que sentirse adicto, sin más, a un grupo de gente que, por su dinámica de relación, hace que uno se sienta francamente bien. Lo primero pasa por religiosidad sublime, lo segundo pertenece al campo de las denostadas-aunque siempre buscadas-pasiones mundanas. El autoengaño es una tendencia natural que caracteriza todas las actuaciones emocionales del ser humano.

Todavía deseaba a Dios

En el libro El terrible poder de las sectas de Janja Lalich & Madeleine Landau Tobias, menciona un testimonio muy desgarrador: Joe Kelly pasó catorce años en dos sectas de meditación oriental diferentes, la Meditación Trascendental y la Iglesia de la Sociedad Internacional del Amor Divino. Como el testimonio es demasiado largo, sólo citaré algunas palabras: Una tarde me senté con swamiji y le hablé de mis dificultades financieras. Mi negocio estaba al borde de la bancarrota. Me escuchó y me pidió otros 2 mil dólares como donativo. Ya había donado aproximadamente 30 mil dólares. Estaba arruinado y desalentado ante su petición. Sabía que tenía que ser una prueba. Tuve que conseguir el dinero para pasarla. Todavía deseaba a Dios.” Por fortuna, Joe ahora es especialista en educación sectaria y ayuda a otras personas a evaluar su implicación en las sectas.

 

Le besó los pies a “Dios”

Por otra parte, una mujer narra su experiencia en una secta oriental en la cual su líder Maharaj Ji se autoproclamaba Cristo encarnado: Maharaj Ji era el maestro perfecto y yo realmente creía que era una reencarnación de Cristo en la Tierra. Cuando hacíamos esas reuniones tan grandes, la masa nos contagiaba. Yo me acuerdo de los comentarios que se iban haciendo mientras hacíamos cola para besarle los pies al Maharaj Ji, que motivaban pues, cuando ya ibas por el principio de la fila, te encontrabas como flotando, cuando en realidad ibas pisando el suelo, lógicamente. Y cuando le habías besado los pies, te pasaban cosas y sensaciones rarísimas. En aquel momento sentía realmente que había besado a Dios y las sensaciones que sentía son indescriptibles, no creo que ahora pudiera experimentarlas con nada. Hoy reconozco que todo era pura sugestión.

 Conclusión

Si a pesar de lo que usted ha leído en este artículo considera que las sectas no lo pueden afectar, por favor, preste atención a las palabras de Pepe Rodríguez que escribió en el libro: El Poder de las SectasNo se preocupe, en algún lugar hay una secta que tiene la respuesta absoluta, y hasta es probable que científica, a estas dudas. No hace falta ir a su encuentro, ella ya le está buscando a usted.