Tom Monaghan y Domino’s Pizza

Por Héctor Medina Varalta

  • Estoy resuelto a ganar, a extraer el mejor rendimiento de nuestra compañía y derrotar a la competencia.

Guadalajara, Jalisco, octubre de 2022. Tom Monaghan cree en la competencia limpia. Señala “La sustancia real de la vida y el trabajo es la batalla constante para superarse (pero para mi ganar en los negocios es nulo a menos que se haga con un estricto apego a las reglas.

Su ídolo, Ray Roc propietario de la cadena de restaurantes MCDonlad´s, creía en la ley de la selva: “matar o morir”. Monaghan lo rechaza aduciendo que no es cristiano, pero tratará de ganarle a cualquiera siempre de un modo legal y moral. Tom Monaghan cree. Cree en sí mismo, en el resto de la gente en Dios y en la pizza entregada a domicilio rápidamente, sabrosa y calientita.

El éxito de la cadena Domino’s es el testimonio de la creencia intransigente de Monaghan en estos valores y en la inexorable persecución de sus sueños que lo han hecho el empresario emprendedor consumado y un visionario innovador.

 Quebró tres veces

Monaghan sufrió más de lo que le correspondía tonto en su negocio como en su vida personal. Es un sobreviviente que ha surgido continuamente de entre las cenizas de la derrota y ha llegado cada vez a mayores alturas que antes.

Durante los primeros 20 años de lucha de la Domino’s para sobrevivir. Tom Monaghan perseveró a través de un incendio que destruyó sus archivos y su tienda, tuvo casi tres quiebras (la peor de las cuales le significó cien demandas y mil 500 acreedores que reclamaban deudas de más de 1.5 millones de dólares) una demanda que duró cinco años de Amstar que trató de impedirle usar el nombre Domino’s. Tres socios que conspiraron para echarlo fuera del negocio y tres accidentes de aviación casi mortales, dos con él a los controles.

 Entrega a domicilio de pizzas calientes y sabrosas

Monaghan superó estos obstáculos y alcanzó el pináculo del éxito como el rey de la pizza entregada a domicilio en treinta minutos.

Logró todo esto a pesar de su niñez conflictiva, sin recursos económicos y prácticamente sin educación formal. Tenía todas las razones para fracasar, pero triunfó como un consumado emprendedor, en el espíritu de Horacio Alger. Monaghan es dueño todavía del 97 por ciento de Domino’s de la cadena de pizzas entregadas a domicilio más grande del mundo (se entregan 800 mil pizzas cotidianamente).

Tuvo éxito gracias a su sueño y a su visión de excelencia del producto, servicio y satisfacción del consumidor. Apostó su carrera sobre la creencia intransigente de la entrega a domicilio de pizzas calientes y sabrosas, aun cuando su competidor había dicho que el concepto no era ni correcto ni comunicante posible.

 La generación del “yo”

Tom Monaghan estaba mal dispuesto para crear la cadena  de entrega a domicilio de pizzas más grande más grande del mundo. En 1977, al cabo de 13 años en el negocio, tenía 75 expendios. La Pizza Hut tenía más de tres mil; Pizza Inn, Litle Caesar y Shakeys eran cadenas nacionales con reconocimiento de marca significativo y recursos financieros para ganarles en el servicio a domicilio.

Eran firmas que estaban en mejor posición para haber percibido la demanda enorme de pizzas entregadas a domicilio. La sociedad estaba evolucionando hacia el feudo orientado a la comida rápida debido al estilo de vida “instantáneo” de la generación del “yo” durante la década de los 70. Los líderes de la industria establecida estaban preocupados protegiendo sus nichos de mercado y no estaban dispuestos a correr los mismos riesgos que Monaghan en un mercado desconocido.

 Su tenacidad lo hizo millonario

Eran firmas más antiguas y más grandes cuya administración tenía una mentalidad dedicada a continuar por el camino seguro.

Se mostraron reticentes a crear una cadena nacional que requería flotillas de vehículos repartidores, una solución para mantener las pizzas calientes durante la entrega y hacer frente a un programa de preparación, cocción y entrega. Tom Monaghan no se amedentró ante esos obstáculos monumentales. Visualizó las oportunidades y fue lo suficientemente competitivo como para superar todos los problemas. La pasión de Tom Monaghan era “la entrega de una pizza en treinta minutos garantizados”. Hizo su promoción con la garantía de entregar a tiempo o el cliente recibiría una rebaja en el precio.

Se le ocurrió la idea en 1960, pero no pretendió aplicarla a toda la nación sino hasta principios de los años 70. Predicaba la entrega de una pizza en treinta minutos a dondequiera que iba. Entre sus otras ideas innovadoras están las bandejas de masa, cajas de pizza de cartón corrugado, bolsas con aislamiento, mallas de pizzas y hornos con bandas transportadoras.

El sistema de franquicia de la Domino’s en único y también una innovación de Monaghan. Está fuertemente apalancado, lo cual provocó a Monaghan problemas de flujo de caja durante el periodo de crecimiento de la Domino’s. Sus enfrentamientos con la bancarrota caudados por el apalancamiento de las franquicias. La palanca, la espada de dos filos del emprendedor causó a Monaghan muchas crisis, pero también lo hizo multimillonario.

Despertar religioso y cambio de vida

Monagham, tuvo un cambio espiritual luego de leer el libro Mero cristianismo de C.S. Lewis en 1989. Monaghan fue golpeado por lo que consideró su pecaminoso orgullo y ego. Luego de reflexionar dos años sobre la soberbia, examinar su vida y explorar sus metas religiosas, en 1998 toma la decisión de tomar votos de pobreza y vender Domino’s Pizza en mil millones de dólares.

Hoy está dedicado a su proyecto inmobiliario Ave Maria Town y su universidad

Bibliografía: Wikipedia, Piense y hágase rico de Napoleón Hill y Perfil de genios de Gene Landrum.